Work-in-progress

Escritura de un libro, Ni está pasando ni los están viendo, a través de la red que pretende analizar, por medio de la agresión sufrida en Cataluña a una joven ecuatoriana, los mecanismos por los cuales un hecho se convierte en noticia. ¿Quién y cómo concede la condición de noticiable? ¿Porqué se procede a la difusión de unos hechos y no de otros? Y sobre todo hasta qué punto se cumple en Cataluña el aserto de Harry G. Frankfurt según el cual “Las civilizaciones nunca han podido prosperar, ni podrán hacerlo, sin cantidades ingentes de información fiable sobre los hechos “ [Harry. G. Frankfurt, Sobre la verdad, Paidos Contextos. Barcelona. 2007, Pág. 43]

Es decir: ¿existe la libertad de expresión en Cataluña?

El slogan yerra, no en su intencionalidad –hacernos cómplices de sus fechorías- sino en su falso supuesto: el directo. “Está pasando, lo están viendo” es una forma espuria de la manipulación. El ojo de Dios que está en todas partes y que todo lo ve… por nosotros, claro está. Una falacia, pues pretendía establecer LA VERDAD de un manotazo, a porrazos de supuesta realidad.
Aquel día se estropeó el ordenador de facturación de Iberia en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. Se preveía un caos de unas dimensiones estratosféricas. El enviado fue ídem por sus superiores del periódico al llamado lugar de los hechos. Alguien había activado los mecanismos necesarios, doblado el personal que atendía en los mostradores… Por una vez, las cosas se habían hecho de forma razonable. La normalidad era prácticamente absoluta. Lo único anormal era la presencia de periodistas a la búsqueda y caza de la supuesta noticia. Éramos como aquel otro enviado de un periódico inglés del siglo XIX al Sudán porque se estaba produciendo una guerra. Pero cuando llegó, cayó en la cuenta que las hostilidades sucedían en el país vecino, en Egipto.
No teníamos guerra que explicar, no sucedía nada que no sucediese cualquier otro día del año. Pero la cámara de televisión se colocó precisamente delante de la única cola –escasa por cierto- que existía en aquel momento para facturar el equipaje. Desde allí el presentador, con el flequillo lacio cayéndole sobre la cara, comentó que todavía proseguían las anomalías. Estaba pasando, lo estaban viendo… en riguroso directo.
El corresponsal empezó a enviar crónicas a su periódico inglés sobre una supuesta guerra en Sudán. Al poco tiempo de publicarlas, y gracias a ella, estalló el conflicto. Se hizo realidad aquella máxima: “No dejes nunca que la realidad te estropee un buen titular”.
El 7 de octubre del año 2007 se produjo, por lo visto, una noticia. Era escuálida, poseía poca enjundia, no había por dónde hincarle le diente. Solo arañando la semántica hasta el límite de violentar su sentido, se la podía considerar como tal, en alguna de las acepciones que establece el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia del término “noticia“. Aunque, claro está, siempre quedaba la posibilidad de salirse por la tangente y usar el método proclamado por El País en su Libro de Estilo en relación al boxeo: “El periódico no publica informaciones sobre la competición boxística, salvo las que den cuenta de accidentes sufridos por los púgiles o reflejen el sórdido mundo de esta actividad. La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo y por ello renuncia a recoger noticias que contribuyan a su difusión”. Recordaba la precisión de aquella definición de noticia: “No es noticia que un perro muerda a un hombre, la noticia es que un hombre muerda a un can”. Parece que la noticia guarda alguna relación con la excepcionalidad de lo sucedido, con su carácter extraordinario, el mordedor de canes. Pero lo sucedido aquella noche del 7 de octubre del 2007 no era ninguna rareza, nada del otro mundo. A fin y al cabo se podía enunciar diciendo que una joven había sido agredida de palabra y obra, por otro joven en el interior de un vagón de ferrocarril.
Una minucia que acontece cada dos por tres. “Las historias sobre conflictos en los trenes corren entre varios pasajeros” sienta en el haber de la Historia La Vanguardia del 29 de octubre. La casuística es diversa pero el lazo que entrecruza las vidas de esos extraños, en aquel preciso instante, es el miedo. “Yo por la noche, cuando volvemos de la discoteca, no me atrevo a coger el tren, me vienen a buscar mis padres en coche ” Acechan en busca de la presa (…) “es peligroso, a cualquiera se le pueden cruzar los cables y meterse contigo, nosotras nos vinimos en el tren una vez y nunca más”(…) “Cuando se acaba la fiesta, algunos vuelven a casa pasados [de alcohol, se supone], si se pican en la discoteca siguen la pelea en el tren y si no caben en el vagón porque hay mucha gente y se quedan fuera tiran piedras a los trenes”. Carta blanca, impunidad: “La semana pasada unos tíos se colgaron en las barras y empezaron a darle patadas a uno que estaba sentado, los de seguridad lo vieron y lo único que hicieron fue cambiarse de vagón”. Resultante: “Es que hay mucha gente mala y nunca sabes lo que te pueden hacer, si ves algo así es mejor pasar de todo”, Porque siempre habrá quien diga “esa tía me está mirando mal”, “Puta, a mí no me mires más así porque te rajo”, “¿Con qué la vas a rajar, con las uñas?” (…) Hasta el próximo sábado”. ¿De qué color es el miedo? El miedo tiene el color de la fiebre del sábado noche. Pura rutina, pedazos de cotidianidad, recogidos como los cachos de un espejo roto desparramado por el suelo para recomponer el pretendido “puzzle” de la realidad.

(continuará)

De la noticia/noticia a la non-noticia.

Frente aquella noticia/noticia, la agresión a la chica en el interior de un tren, engarzada en la actualidad como una primorosa joya, existe en Catalunya su necesario corolario casi su antónimo: la non-noticia. Un hecho que aparentemente debería gozar por derecho propio de la condición noticia dada su supuesta relevancia y sin embargo carece de tal, aunque en realidad es conocida por “todo el mundo”. De esta forma se establece una frontera, una barrera infranqueable entre la opinión pública y la opinión publicada. Un verdadero abismo de sinvergüencería, una fractura social de difícil recomposición, una quiebra irreparable de confianza. En cualquier caso, la información es siempre sinónima de poder.
La non-noticia por antonomasia, la noticia non-nata, abortada, el verdadero paradigma de ella, se enunciaba de una forma muy escueta el 7 de enero del 2005 y llevaba un encabezamiento elocuente: “Condenado el juez que promocionó CiU”. Rezaba así : “Lluís Pasqual Estevill ha sido condenado a nueve años de prisión por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y el abogado Joan Piqué Vidal, a siete, por diversos delitos de prevaricación, soborno, detención ilegal y amenazas, entre otros”. Aquel era el carpetazo, el punto final, el paso de página pero detrás quedaba la mierda.
La sentencia incluía una frase presuntamente demoledora. “En efecto, si de clamor ha de calificarse lo que según algunos testigos imperaba en la Barcelona del inicio de los noventa acerca de la existencia de un magistrado corrupto (…), ante rumor de tamaña magnitud y tan ingente gravedad debieron movilizarse con toda premura e intensidad los poderes públicos, lo que infortunadamente no sucedió con la urgencia que el caso requería”. [Fuente. La Vanguardia, 9 de enero del 2007]. Nótese como la más alta instancia de la magistratura catalana, adopta la teoría enunciada por el periodista Emilio Romero, desde las páginas del diario franquista Pueblo y después recogida ampliamente por el periodista radiofónico deportivo Jose Mª García, alias El Butanito, fiel seguidor suyo, según la cual “el rumor es la antesala de la noticia”, como me contó Josep Guixá. ¿Deben dar pábulos los periodistas a los rumores? Porque, por lo visto, lo sabía toda Barcelona

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¿Toda Barcelona?

Por lo visto, las tropelías del juez Luis Pascual Estevill y del abogado señor Joan Piqué Vidal eran conocidas por todo el mundo. Todo el mundo lo sabía, todo el mundo estaba al corriente. El mismo Piqué incluso ha afirmado durante el juicio que “lo sabía toda Barcelona”. Es decir, que todos, absolutamente todos, somos de alguna forma cómplices. Somos culpables de nuestra propia cobardía. Los conspicuos analistas, los prestigiosos comentaristas, los más afamados columnistas han empezado a confeccionar la lista de responsables. Están en primer lugar los políticos: CiU por proponer al juez corrupto para vocal del Consejo del Poder Judicial; los socialistas por aprobarlo, los populares por no decir ni pío… Pujol por haber designado al propio Piqué su abogado en los tiempos de Banca Catalana –como después lo haría el señor Prenafeta–, el mismo que elevaría a don Javier de la Rosa a la condición de empresario ejemplar. Después están los miembros de la magistratura, los empresarios, los profesionales… Sin embargo, curiosamente nadie, absolutamente nadie menciona a los periodistas. Por favor, ¿alguien tendría la amabilidad de explicarme dónde demonios estaban los periodistas catalanes? ¿Quizás decidieron al unísono irse de vacaciones en la misma época, tomarse unos años sabáticos, o acaso tenían cosas mucho más importantes que hacer? Resulta una paradoja inexplicable que mientras existe un raro consenso en que todo el mundo sabía lo que pasaba, los periodistas catalanes ni se enteraran. ¿Acaso estaban haciéndose la manicura o, sencillamente, miramos hacia otro lado? Por favor, ¿quiere alguien explicarme dónde estaban los periodistas que nos detallan pormenorizadamente el whisky que beben y los puros que se fuman, los maestros de periodistas, los premios Ciutat de Barcelona, los equipos de investigación, las firmas de relumbrón, los que enseñan periodismo en las facultades, el Col•legi de Periodistes, el Consell de l’Audiovisual, los defensores del lector… ¿No se enteraron de nada, cuando lo sabía toda Barcelona? Y si se enteraron, si lo sabían, ¿por qué no lo investigaron y, sobre todo, por qué no lo publicaron? ¿Acaso se lo impidieron? ¿Nadie tiene nada que decir al respecto? Todo parece indicar que hicimos el cumplido papel de ver, oír y callar. Esto era el oasis catalán, aunque en ocasiones desprendiera un olor pestilente y nauseabundo propio de una charca pantanosa y cenagosa. Pero ya se sabe que los escándalos tan sólo suceden en Madrid. Aquí nosotros a lo nuestro, a pagar la hipoteca. Y después dicen que la libertad de expresión no está amenazada en Catalunya.

[Fuente: Manuel Trallero, La Vanguardia, 27 de septiembre del 2004]

Santiago Tarín titulaba la información sobre la sentencia preguntándose enfáticamente “Y tú, ¿dónde estabas en la época de Estevill?” Aunque lo cierto, es que nos hubiera gustado saber –al menos me hubiese gustado saber a mí- donde estaba él, ¿dónde estaba Santiago Tarín, jefe entonces del equipo de investigación de La Vanguardia?
Salió limpiamente por la tangente, sin mácula alguna, tenía una línea de fuga, incluso una coartada, escribió: “Tal actitud de Estevill era un rumor sordo en aquellos años noventa. Alguien ha hablado de secreto a voces, aunque puede que tal definición sea excesiva. La verdad es que es fácil hacer la quiniela una vez terminado el partido” [La Vanguardia, 31 de octubre del 2004] Compárense las palabras del periodista con la sentencia judicial “ante rumor de tamaña magnitud y tan ingente gravedad debieron movilizarse…” Los periodistas por lo visto estaban exentos.

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¿Verdad o mentira?

Mis palabras sobre dónde estaban los periodistas catalanes tuvieron otras reacciones. Félix de Azúa por ejemplo se explayo diciendo que:

“Poco a poco, tras unos decenios de ilusión liberal, el mundo de la política profesional regresa al totalitarismo, es decir, a la mentira. Curiosamente, el prestigio de la mentira ha crecido amparado en buena medida por unos intelectuales que se creían de izquierdas.
En un libro que editará durante el mes de octubre la prestigiosa MIT Press, True to life: why truth matters, el filósofo Michael P. Lynch expone su autocrítica. Merece la pena citar un extenso párrafo de la introducción: “Como muchos izquierdistas de los que se graduaron durante los años noventa, también yo tuve mis escarceos cínicos con la verdad. Jugué a ser posmoderno, simpaticé -en mi obra anterior- con el relativismo. Asqueado de la agresiva necesidad de Absoluto tan típica de la derecha, muchos como yo rechazamos hablar de una verdad objetiva y elegimos la vía de Richard Rorty, una salida irónica que coincidía con nuestras simpatías liberales. Dejamos de ocuparnos de lo justo y nos pusimos a cavilar sobre lo que mueve el mundo. Así nos sentíamos más modernos y menos ingenuos”. (Tomo la cita de The chronicle of higher education, septiembre de 2004).
Creo que muchos universitarios de mi generación, con el retraso que corresponde a un país marginal, suscribiríamos estas palabras (…)”

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¿Dónde estaban los periodistas catalanes?

“Arcadi Espada, da una versión desde dentro del papel desempeñado por los periodistas de izquierdas:

El caso del juez corrupto, Pascual Estevill, que cobraba por no meter a la gente en la cárcel. Por cierto: en el periódico de hoy el que fuera insigne patricio de la burguesía catalana, José Felipe Bertrán de Caralt, hace unas declaraciones muy naturales sobre Estevill y el abogado Piqué Vidal. “El juez es un hombre que ha nacido como ha nacido y es como es —en referencia a sus orígenes familiares humildes—, pero lo del abogado me parece mucho más peligroso, porque es inteligente, sabe lo que hace y el daño que podía causar”. El pastor de cabras. Ha nacido como ha nacido y es como es, dice el patricio, antes de afirmar que guarda muy buen recuerdo de la cárcel y que todo el mundo debiera pasar allí unos días “para ver lo que es la vida”. Que vuelva a por la reválida. Se ha escrito en alto tono indignado y por corresponsales diversos que el periodismo catalán no se enteró del asunto Estevill. No es cierto. Es mucho peor. Se enteró perfectamente. Y mucho peor aún: si se publicó poco o nada, tarde y mal, no fue por los pérfidos directivos ni por la censura del establishment. El recuerdo de un consejo de redacción muy remoto en El País. Apenas se empezaba a hablar de Estevill. Varios redactores se deshacían en elogios sobre el juez del pueblo. Intervino el director, Xavier Vidal-Folch, vecino entonces, por cierto, del patricio. Puso algunas objeciones al entusiasmo. Con cuidado, no fuera a ser acusado de enemigo del pueblo, pero las puso. Fue cuando me enteré que Estevill había sido pastor y camarero en Parellada. Tras las objeciones instó a sus redactores a que investigaran el asunto. El mandato nunca superó la barrera de la fe de los redactores. En El País y en muchos otros medios de Barcelona. Creían en Estevill. Y no digamos ya lo que creían en los dos más conspicuos aliados, los fiscales Mena y Villarejo, sobre cuyo papel objetivo en el caso aún se pasa de puntillas. Creían en la justicia del pueblo y, muy secundariamente, en los hechos. Eso fue todo. Toda la conspiración de silencio. La revolución pendiente.

[Fuente: Blog de Arcadi Espada, 24 de octubre de 2004]

Quedan unas migajas. Algunos cabos sueltos. Por ejemplo la memoria de quién fuera miembro del gobierno de Cataluña el señor Macià Alavedra: “En el cas Estivill, em van cobrir d’acusacions i al final en la sentència de 120 pàgines que va surtir ni tan sols hi sóc esmentat”. [Fuente: Macià Alavedra, Entre la vida i la política, pág. 132] o que “Nadie cenó nada; había unos canapés”, explicó ayer el ex conseller Macià Alavedra respecto al encuentro en su casa ocurrido en noviembre de 1993 y al que asistieron, además de él, José María Amusátegui [ex presidente del Banco Central Hispano], Luis Magaña [presidente de FECSA], Joan Piqué Vidal y Lluís Pascual Estevill. Antoni Bruguera, el magistrado del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya que instruyó la causa en la que se investigaron presuntos sobornos al ex juez Estevill, rastreó la factura de la cita, y la encontró tras un registro realizado en una conocida firma de comida a domicilio de la ciudad. Después de repasar nota tras nota, encontró una que coincidía con el día de la cita y que había sido sufragada por la Conselleria d’Economia i Finances. El importe era de 54.000 pesetas (324,55 euros). Alavedra reconoció ayer que el departament había abonado el tiquete.”
[Fuente: La Vanguardia, 5 de octubre del 2004.]

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La noticia pre-cocinada: el Carmelo

El oasis catalán sufrió una leve marejadilla, carente de cualquier importancia. Ciertamente con el caso Estivill, sus aguas bajaron sucias y revueltas durante unos días, pero eso en realidad ¿a quien le importaba eso ? CiU dejo el poder –algún día tenía que pasar- y el tripartito se instalo en él. Poco duró la calma.
Un túnel tuvo la ocurrencia de hundirse en el populoso barrio del Carmelo. Hubiera podido haber sido una masacre. Y así entre la noticia-noticia, aunque tenga que ser traída a este mundo con fórceps y la non-noticia existe toda una posible gradación, una verdadera gama cromática, pero el Carmelo supuso el primer intento de la izquierda catalana, de implantar la censura de prensa. Ni más ni menos y nunca nada volvería a ser en Cataluña ya como antes. Se trataba de confeccionar la noticia pre cocinada –por el gobierno- que antes de servirse a la opinión pública los medios de comunicación, cuáles microondas, tan solo deberían re-calentarla convenientemente. Y servirla lista ya para su consumo. Una idea que ya tuvo en Goebels en su día o señor Aznar cuando llamaba a los directores de los periódicos para decirles que el 11-M se debía a ETA. Nada nuevo bajo el sol.
“La Vanguardia” publicaría el 9 de febrero del 2005: “El Govern trata de controlar las imágenes del Carmel. La Oficina de Comunicació del Govern respondió (…) con una nota en la que anuncia que a partir de ahora las imágenes de estas áreas del barrio “se facilitarán cuando haya algún hecho noticiable”, de forma gratuita a los medios que lo soliciten a través de las agencias Efe, para las fotografías, y Europa Press para las imágenes de televisión. En el comunicado se asegura que esa medida se adopta “para solucionar el problema de la imposibilidad de que todos los medios puedan acceder, por motivos de seguridad, a las zonas restringidas de las obras de ampliación de la línea 5 al barrio del Carmel”
Ante esta situación el “Comitè professional de TVC considera “inacceptables les restriccions que estan aplicant el Govern de la Generalitat i l’Ajuntament de Barcelona a la cobertura informativa de l’accident del Carmel”. En una nota pública afirma que “després de queixar-nos formalment a través del Col.legi de Periodistes se’ns ha volgut imposar un protocol en què l’Administració s’atorga la facultat exclusiva de tutelar la privacitat dels veïns afectats quan, com indica l’ordenament jurídic, aquesta garantia correspon en tot cas als tribunals. Però és que, a més, aquesta tarda hem rebut una nota oficial de l’Oficina de Comunicació del Govern en què se’ns fa saber que, a partir d’avui, se’ns farà arribar “a tots els mitjans que ho sol·licitin imatges d’aquestes zones per a televisió i premsa gràfica. Les imatges estan exemptes de pagament i es lliuraran quan hi hagi algun fet noticiable”. “Volem denunciar -afegeix- les dificultats constants a què ens veiem sotmesos per donar una informació fiable sobre aquest accident i, alhora, destaquem l’esforç dels professionals que, dia a dia, troben la manera de superar els entrebancs a què els sotmet l’Administració”. [Fuente: e-noticies 10 de febrero del 2005].
De hecho no hay ninguna imagen, es que ni una sola, del interior del túnel derruido que no proceda de fuentes de la propia administración.

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La perversión del lenguaje y de la oposición

El Carmelo no solo representó el ejercicio de la censura a través de la ocultación de determinadas imagines o informaciones, en querer convertir a la administración en la única fuente de información. Fue mucho peor, inauguró, quizás por primera vez en Catalunya, un nuevo estilo, Se pervirtió el lenguaje con fines espurio. Allá empezó todo. No en vano la sintaxis es una moral. El resultado fue espeluznante y el director de GISA hablaba de “catástrofe natural”, el decano de Colegio de Ingenieros de Caminos de “desgracia” y el alcalde de “accidente”, mientras el conseller reconoció que lo sucedido se podía haber evitado. Un debate televisivo en TV3, sin la presencia de un solo vecino afectado, acabó recomendado el presentador diversos libros sobre el tema. La última recomendación fue memorable: un tratado de geología. Cientos de personas dormían fuera de casas, muchos de ellos la perderían para siempre. Un tratado de geología para saber más del tema.
Años después cuando la ciudad, cuando Barcelona sufrió el mayor apagón de su historia las compañías eléctricas se referirían a él como a “una incidencia en el suministro eléctrico” Nada de ello hubiera sido posible sin el Carmelo, incluso no hubiese sido posible que el conseller Bargallo desde la tribuna del Parlament, se refiriese a barracones escolares llamándoles “aulas no convencionales” No hubiera sido posible.
El eufemismo es el condimento adecuado para la noticia-precocinada, casi su condición inexcusable para que pueda existir, su medio natural, como el agua al pez. En Catalunya, en plena democracia se utiliza igual que en tiempos de la dictadura franquista cuando se decía “las fuerzas del orden público se han visto obligadas a intervenir”
La oposición, dijese lo que dijese, compartía plenamente la idea de la censura. Tenía su gracia –triste pero gracia al fin y al cabo-, que quien pidiese la dimisión de Enric Marín como secretario general de Comunicació de la Generalitat. Fuese nada menos que el siniestro David Madí, amtiguo secretario ejecutivo de Convergència Democràtica. Éste consideraba que el protocolo de lo noticiable era “absolutamente indecente e irrespetuoso con los medios de comunicación”, y afirmó que “responde a una actitud antidemocrática del Govern y es una violación absoluta del derecho principal de los periodistas, como es la libertad de información”. Acusó a Marín de haber querido “manipular y censurar la información” El chiste consistí en que Madí también fue, con CiU, también secretario general de Comunicació en la anterior legislatura y dimitió después de descubrirse una manipulación de encuestas. Le salvo de la comisión de investigación, un “pacto del capó”, porque por lo visto en el Ayuntamiento de Barcelona –socialista- se descubrió que sucedía lo mismo.
El otro gran valedor de la libertad de expresión fue el señor Xavier Trias (CiU) quien señaló al alcalde Joan Clos y al portavoz Ferran Mascarell como “inspiradores del protocolo con el que el ejecutivo de la Generalitat pretende restringir la cobertura informativa del desastre del Carmel”.
Había sin embargo un pequeño detalle, sin importancia. En el metro de Barcelona se registró un accidente, habían heridos, entre ellos el conductor del convoy que quedó atrapado. Como era festivo, y no debía nadie más mano, fui desplazado al lugar de los hechos, Mientras me trasladaba oí por la emisora, “Catalunya Informació” , emisora de la Generalitat de Catalunya, que el conductor ya había sido evacuado. Cual sería mi sorpresa al llegar y comprobar que no era cierto, el conductor proseguía en su encierro, y los bomberos hacían denodados esfuerzos para liberarlo.
Naturalmente escribí la crónica esa contradicción entre la información tipo “está pasando, lo están viendo” y lo que en realidad sucedía. Tiempo después una joven periodista me increpo diciendo que por mi culpa “estuvieron a punto de echarme de la emisora” Y ante mi absoluta indiferencia me asestó “Lo dijo Clos que el conductor ya estaba evacuado, ¿lo entiendes?” Lo entendí todo, entendí que lo que quería hacer Marín no era una práctica ajena, a la práctica consuetudinaria de los periodistas barceloneses. Son las autoridades son las que por regla general establecen que es noticiable. La agresión a la chica ecuatoriana es noticia, el interior del túnel hundido del Carmelo por supuesto que no.
Pero el día del accidente de metro sucedió algo más. Los fotógrafos llevaban más cinco horas esperando el ansiado momento del rescate del conductor cuando este se produjo, el señor Xavier Trias, se colocó en primera línea e impidió con su cuerpo y con la colaboración de la Guardia Urbana a la que reclamo su participación, que los periodistas gráficos pudieran realizar su trabajo. El señor Trias, jefe de la oposición del ayuntamiento de Barcelona, acababa de decidir el solito que debería aparece o que no debería aparecer en las portadas de los diarios del día siguiente, que deberíamos ver o que no deberíamos ver sus conciudadanos. Un contumaz defensor de la libertad de expresión.

Se llego a una especie de vergonzoso “pacto del capo”, gracias al cual los golpistas del 23-F salieron incólumes deslizándose por las ventanas del Congreso, un supuesto acuerdo. “Ante este conflicto, el Consell de l’Audiovisual de Catalunya apeló ayer a la responsabilidad de autoridades, empresas y medios de comunicación para dar la máxima información sobre lo sucedido en el Carmel “desde el respeto a las víctimas y el servicio del derecho a la información de la ciudadanía”. Por otra parte, Generalitat, Ayuntamiento de Barcelona y el Col·legi de Periodistes de Catalunya acordaron ayer tarde que los medios de comunicación “podrán acceder a las reuniones informativas que convoque la administración” para los vecinos “con la única limitación” de que éstos “decidan explícitamente lo contrario”.El acuerdo establece que los medios deben poder trabajar en la zona restringida, aunque “la seguridad obliga a que los criterios de acceso se actualicen día a día”. En cuanto a los hoteles en que residen los vecinos desalojados, el acuerdo los define como “residencia provisional y privada” de los afectados, por lo que “la única limitación” al acceso de los medios es que se opongan los establecimientos o los vecinos mismos”. [Fuente “La Vanguardia” 10 de febrero del 2005]”

Pero con el Carmel existía la percepción, la clara percepción, de que uno de los derechos cívicos más costosos de lograr, estaba efectivamente en peligro en Catalunya. Esta idea estaba arraigada entre amplios sectores los profesionales de la información. ,

El 13 de febrero “La Vanguardia” publicaba la carta de una lectora, con el título Carmel: Govern i mitjans:

“Sóc periodista de TV3 i, durant molts anys, he estat reportera al carrer. Aquests dies visc amb tristesa la polèmica creada per la nota que el Departament de l’Oficina de Comunicació del Govern va enviar el 8 de febrer a tots els mitjans, en la qual es restringia l’accés dels periodistes al barri del Carmel “per motius de seguretat”, i que assegurava que es lliurarien imatges filmades per una agència de notícies “quan hi hagués un fet noticiable” –se suposava que era el Govern qui determinaria el fet noticiable–. Aquesta nota és inacceptable.Primer, perquè només els periodistes podem determinar quins fets dels que es produeixen en qualsevol esdeveniment són “noticiables” o no. Ni el Govern ni el Col·legi de Periodistes es poden atribuir aquesta facultat. Segon, adduir que les restriccions s’han de fer per “preservar la seguretat” dels periodistes o, inclús, per preservar la intimitat dels veïns, són raons fal·laces. Els veïns no necessiten que ningú els tuteli. La defensa del periodista, en aquests casos, no ha de venir del Govern ni del col·legi, sinó que el periodista ha d’esmentar, en la seva crònica, la restricció a la qual ha estat sotmès. A més, en el cas del Carmel, les restriccions d’accés a la zona afectada només han estat vigents pels periodistes, però no han influït per a res en les successives visites dels polítics.El cap de l’Oficina de Comunicació del Govern, Enric Marín, ha demanat excuses per aquesta nota. Però el cas és que això ha succeït i ens hauria de fer reflexionar a tots: autoritats, mitjans de comunicació i ciutadans.

EVA MINTENIG Periodista dels serveis informatius de TV3 Barcelona”

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Nada iba a suceder, of course. El Secretario de Comunicación de la Generalitat, Enric Marín, está convencido de que no ha hecho nada que justifique la petición de dimisión que la semana pasada le planteó la oposición. “Creo que ni él [Joaquim Nadal, portavoz del Govern] , desde luego, ni yo tenemos que plantear ni remotamente esta posibilitad”. El CAC salió nuevamente por peteneras: Informe sobre el tractament informatiu de l’esfondrament al barri del Carmel de Barcelona entre els dies 27 de gener i 27 de febrer de 2005. “Aquest informe analitza el tractament de les informacions sobre l’esfondrament al barri del Carmel de Barcelona entre els dies 27 de gener i 27 de febrer de 2005. Concretament, l’informe analitza l’atenció informativa i el pluralisme de les informacions emeses per les cadenes de televisió següents: TV3, K3/33, TVE a Catalunya, BTV, Citytv i Localia. En el període analitzat, totes les cadenes van dedicar 28 hores, 21 minuts i 27 segons a les informacions sobre l’esfondrament al barri del Carmel de Barcelona, un 17,8% del total de la durada programada dels teleinformatius analitzats. El Consell de l’Audiovisual, a més, davant del debat que va causar el tractament informatiu d’aquest esdeveniment durant els primers dies, va elaborar un comunicat adreçat a les autoritats, a les empreses periodístiques i als professionals de la informació en el qual es recordaven els paràmetres continguts en les Recomanacions sobre el tractament informatiu de les tragèdies personals editades el 2001 [Fuente: CAC Memoria 2005 Informe].
Para Codina ha faltado sentido común en los primeros momentos respecto a la información que se ha dado sobre el problema del Carmel, tanto por parte de las administraciones como de los medios de comunicación.El presidente del CAC aseguró que en ciertos momentos no se ha respetado el derecho a la información y en otros el de la intimidad. Sin embargo considera delicada esta apreciación ya que no existe un dogma al respecto. Según Codina la solución pasa por mantener el equilibrio entre ambos derechos y recalcó que la cobertura se hubiera podido desarrollar de otra manera, aunque es difícil cuando hay lucha de intereses. Codina recordó que el CAC volvió a remitir la semana pasada las Recomendaciones sobre el tratamiento informativo de las tragedias personales, aprobadas en el 2001 por los medios de comunicación, al comprobar que no se estaban aplicando al 100%.
Por si ello no fuera poco, el señor Carod Rovira riñó a los periodistas: “El president d’ERC va reconèixer ahir que ‘nosaltres no ho hem fet bé, però també crec que els mitjans de comunicació tenen l’obligació de plantejar-se si estan assumint ells també, a plena satisfacció, la seva responsabilitat civil i institucional’. “Ho dic –va continuar– perquè estic convençut que el paper dels mitjans de comunicació és fonamental en tota cultura política d’aprofundiment democràtic. I per això, des de la independència de tots els mitjans de comunicació, han de poder contribuir a la reconstrucció de la confiança en el nostre marc democràtic lluny de la banalització, l’especulació gratuïta o l’excés verbal, exactament amb tanta obligació cívica com també nosaltres ens hi hem de situar lluny”.

[Fuente: e-noticies, 14 de marzo del 2005]

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Aparece el Papus, quiero decir el señor Cassasús.

La Vanguardia llegó a editorializar que “Cuando se produce un hecho noticiable, son los profesionales de los medios de comunicación quienes lo evalúan, valoración que no tiene por qué coincidir con la de las instituciones involucradas. Esta discrepancia, cuando se produce, forma parte de la normalidad democrática. Pese a ello, la crisis del barrio del Carmel ha hecho aflorar de nuevo en determinados sectores gubernamentales viejas pretensiones fiscalizadoras de la información”.
Incluso, el entonces “Defensor del Lector”, el señor Josep M. Casasus, un periodista que jamás ha pisado la calle no fuera o fuese dicho, se vio metido en un aprieto porque un lector ·(…) Perfecte Moll Ferrandis el pasado 7 de febrero.Dio lugar a un intercambio epistolar electrónico que resumo a modo de diálogo:
–¿Dónde están las manifestaciones y caceroladas contra el gobierno del chapapote-Carmel (nombre que dio Maragall a la desgracia de este barrio)? ¿Y los periodistas que día sí, día no, criticaban de incompetencia y ridiculizaban el gobierno del PP por los agujeros del trayecto del TAV? Como defensor diga usted a algunos periodistas que se dejen de simpatías políticas –decía el lector–.
–No creo que me pida usted que proponga a los periodistas que convoquen manifestaciones. No lo deben hacer y yo no puedo plantearlo de ninguna manera –contesté–.–Es evidente que los periodistas no convocan directamente ninguna manifestación, pero junto con los políticos, muchas veces son responsables de la creación del clima y de la crispación para que se geste –replicó–.
No debería ser así. Por otra parte, los defensores del lector, como he explicado otras veces, no podemos intervenir en la opinión que, por cierto, se ha manifestado plural en La Vanguardia, también en este caso. La prensa no debe crear climas ni sembrar alarmismo, pero sí debe exigir transparencia informativa. Y también debe potenciar un periodismo preventivo que denuncie a tiempo los errores y abusos urbanísticos que causan estragos como el del Carmel” [Fuente: La Vanguardia, 13 de febrero del 2005]
La idea del “periodismo preventivo” en paralelismo a la “medicina preventiva” es una idea que no merece desperdició. La imagen del periodismo que ya no pretende cambiar el mundo, sino simplemente oscultarle y que diga 33 es una de las numerosas aportaciones que ha efectuado el señor Casasús desde su condición de catedrático de periodismo para que cualquier alumno huya despavorido ante semejante cantamañanas. Porque era obvio que aquello que la prensa no le había dejado pasar ni así al PP con el Prestige ahora era ancha Castilla con Zapatero y el Carmelo.

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  • Yo creo que sí, en cierto modo. Existe libertad de expresión si encuentras donde expresarte (caso de que lo que quieras expresar se salga de la norma) y si estás dispuesto a apechugar con las consecuencias (si superaste el paso previo). Usted puede expresarse, ya que La Vanguardia -aunque representante de un periodismo rendido al poder- admite algunos oasis de discrepancias como la suya. Los blogs en España son también un oasis, al menos mientras Zapatero no pretenda importar el modelo chino. A cambio, usted y otros deben soportar insultos, cuando no amenazas.
    Resumiendo, creo que tendríamos más bien libertad condicional de expresión.

  • Normalmente me encanta ller sus cronicas, comentarios o lo que sea, porque Vd es una persona politicamente incorrecta y como tal no duda en chotearse de lo que nuestros maravillosos políticos dicen ( y no hacen).

    Por ser como es, Vd no partcipoa normalmente en programas “adormidera”, donde sesudos pseudointelectuales o fantasticos catedráticos de algo, hablan de lo mal que hacen los del PP, que como Vd sabe llevan rabo y cuernos. Por ello, al escribirle este comentario, siento cierta incomodidad en la silla, ya que no encuentro la posición correcta para sentarme por culpa del rabo y cierto quemazón en la frente, ya que los cuernos siguen creciendo.

    Solamente, a veces, y en esto Vd me defrauda, interpreta en demasía el papel de Trallero. De “enfant terrible”.

    Siga en su forma de afrontar las realidades, solamente las reacciones viscerales de aquellos cuyo conociemtno de la realidad de nuestro pais, sea catalunya o sea España, no pasa más alla de Collcerola, merecen que Vd siga haciendo eso: Poner la gente frente al espejo de la “puta realidad”. Y ésta no es la que nos gustaria ser, somos ahora un pais provinciano, servil con el poder, de “cultureta”, hablamos de los Paises catalanes, y un día de éstos nos enteraremos que no solo no existen, sino que aparecerán los Paises valencianos, ya que nuestro ensimismamiento y tanto mirarnos en nuestro “fet diferencial”, os hacen olvidar algo que era (digo) diferencial con otras partes de España: Iniciativa y “anar per feina”. Ahora discutimos que es cultura catalana o no, si el sistema de inmersión linguistica es una maravilla, etc……. y si el Barça es mes que un club

  • Admirado Sr Trallero.

    Compro los sabados la Vanguardia, sencillamente para ver en el suplemento de Telemania, sus acidos comentarios sonre la “nostra”.

    Ayer oi a uno de nuestros inclitos políticos, quer el problema de la enseñanza del castellano, por la inmersión linguistica, sencillamente no existía.

    ¿de verdad?. Yo creo y muchisima gente conmigo que el problema existe y otra cosa es que se denuncie. nadie en este pais quiere ser señalado con el dedo y el Sr. Calja, cuando hace una denuncia en el Parlament, nadie le escucha.

    Si la inmensa mayoria de los catalanes dice que el cesped del Nou Camp es rojo, éste seguira siendo verde, por mucho que nos empeñemos en decir lo contrario. ¿Vd cree que un señor del ex-cinturón rojo de Barcelona o en los Barrios perifericos de tarragona, no estaria de acuerdo en que la escolarización de sus hijos, pudiese hacerla, como mínimo 50/50 % en Castellano y en catalán ?. Verdad que si, pues no, segun los defensores de la inmersión linguistica estos Señores no existen.

    ¿No estamos repitiendo la formula franquista de la obligatoriedad de la enseñanza del castellano, pero al revés?. Pues si aquella era erronea, ésta tambien.

    No le parece ridiculo que dos politicos, cuya lengua materna y vehicular es el castellano, tengan que debatir publicamente en catalán, lengua que no dominan, sencillamente porque así es lo políticamente correcto.

    Pero todo lo que aquí indica, automaticamente me clasificará como un españolista, un “mal parit” y si pudiesen me enviarían a la tierra de mis padres. Lo que éstos no saben (ni quieren saber) que la tierra de mis padres era Catalunya.

  • He tenido la ocasión, con mucho retraso, de leer sus comentarios al caso Estivill. Conozco dos perjudicados de su actuación, uno amigo de la infancia y otro de origen vasco.

    Fueron detenidos e ingresados en la carcel unas navidades, porque, seindo el Sr Estivill, Juez subsituto en un tema de suspensión de pagos, acusó a dichas personas de tráfico de divisas, la lástima es que la compañia que dirigían era una filial de un empresa extranjera, que les sumnistraba los materiales para el mercado español.

    Volvío el Juez titular de sus vacaiones la primera proidencia, fue excarcelar a los “presuntos evasores de divisas” y llevar los temas a su aspecto de suspensión de pahos.

    Mi amigo, durante estos días de propina en la carcel, sufrió por ello, daños cuasirreparables en su dignidad, el ótro se tomó cumplida revancha, hurgando en las transanciones inmobiliarias el Juez.

    Lo triste, es escuchar a algun forero que nunca se ha condenado a un Juez, a Estivill, si y a otros tambien

  • Aunque sea una chorrada, me ha extrañado conocer los detallitos de lo de pijada del Rosebud únicamente por El Periódico. ¿Salió también en La Vanguardia y no lo he visto? ¿Alguien me lo podría aclarar? Yo hace mucho tiempo que he llegado a la conclusión de que en esta ciudad hay demasiada información que no llega al público en general. ¿Por qué? ¿Quién tiene aquí la última palabra sobre lo que trasciende y lo que no?

  • Le felicito por su blog y escritos. Al respecto tengo tanto escrito que hasta marea… le adjunto el último comentario sobre el “Lo sabía toda Barcelona” de Pilar Rahola…

    V. PILAR RAHOLA
    “LO SABÍA TODA BARCELONA”

    Rafael del Barco Carreras

    Si como reafirma en su blog, en los 90 el “TODO BARCELONA” sabía de las EXTORSIONES del Juez Luis Pascual Estevill y sus “abogados amigos”, Juan Piqué Vidal, Rafael Jiménez de Parga, Vives Rodríguez de Hinojosa, alguno de los hijos, y varios más no condenados (la crem de la crem de la profesión entonces), que la prensa convirtió en un circo en que el JUEZ DE LA HORCA por fin impartía Justicia en Barcelona, y que por mucho que ahora pregunte a sus admiradores fanáticos de CRÓNICAS MARCIANAS, o de LUIS DEL OLMO (con el Juez Adolfo Fernández Oubiña, socio de Piqué Vidal, de contertulio), por citar los más celebres MEDIOS DE BARCELONA, después, o apenas han informado, o muy poco por la importancia del CASO, y desde luego sin MAS INVESTIGACIONES propias del periodismo de investigación, ahora desde La Vanguardia, y sus teles (la Única), debería ayudarme a desentrañar TODA LA VERDAD DE DIEZ AÑOS ANTES, y yo descansaría de tanto escribir.
    Pregúntele a JAVIER DE GODÓ, y a JOSÉ MARTÍ GÓMEZ, de La Vanguardia, si no lo preguntó al fallecido ANTONIO ASENSIO, o ANTONIO FRANCO ESTADELLA, del Periódico, o al propio PASCUAL MARAGALL, su Alcalde cuando usted ejercía de Vicealcaldesa, si lo que afirma ese Del Barco en su web, es medianamente cierto (y si es mentira deberían acudir en tropel al Juzgado), o sea, que todos ellos gozando de créditos y publicidad largamente pagada por el Banco de Javier de la Rosa, tergiversaron a su dictado la Historia, y en lugar de los condenados, quienes debían estar en la cárcel eran Antonio de la Rosa, y todos sus hijos, (menos Carlos que estudiaba, la noche madrileña), con varios de los dirigentes y políticos franquistas de entonces. Y si le contestan…que bueno…pero es que ellos ¡algo harían!… aunque entre sus delitos no estuviera regalar un piso al juez que decretó la prisión…
    Y desde su inmensa fuerza mediática enderece no solo las mentiras e injusticias…sino limpiar Barcelona, que como si nada hubiera sucedido los bufetes siguen abiertos…y delinquiendo…y la PRENSA mintiendo o ENCUBRIENDO, por lo que nos condenaron a Serena y a mí, por encubridores…
    Doña Pilar, ¿tengo un poco de razón?… ¿y por tanto justificado mi cabreo? Ruegue pues a sus fanáticos INVESTIGADORES que me dejen tranquilo, que a mí ya me investigaron policías pagados por ellos…y que he sufrido y pagado en cárcel mucho más que todos ellos, con delitos y millones a años luz de los míos. Si…si…que investiguen pero en otra dirección, a ese ¡TODO BARCELONA! capaz de blanquear de una tacada 2000 KILOS de cocaína (10.000 millones de pesetas al mayor, y mezclados o en papelinas, de 40.000 millones en adelante), o de esnifarlos en una noche…!perdón!, eso no es posible, los destinan a Europa. Guerra ésta, muy LOCAL, la droga, peor y con más muertos que la de Oriente Medio, que tanta energía le gasta a Usted.

  • VI. PILAR RAHOLA
    “LO SABÍA TODA BARCELONA”

    Rafael del Barco Carreras

    El buldog, inspirado en “sería interesante investigar a Rafael del Barco Carreras” (escrito en su blog y frase destacable en las referencias en Google), después de pasearse por Barcelona preguntando por mí (lo publica él en CALLE 1440), suelta que no hay “nada que investigar”. Despectivamente insiste en la NULIDAD de mi persona, además de que mis promociones están en ruinas, y más gratuitas y fantásticas lindezas. Sus argumentos, los insultos, y no reteniéndose de leerme, se enfada contra mí. No hace como yo, cuando la veo a Usted en sus teles, que cambio de canal. Pero insiste en una verdad, demostrando que pertenece por su sueldo o circunstancias a ese “lo sabía toda Barcelona”, y por lo que concedo importancia a sus comentarios, QUE ME ATRIBUYO UN PROTAGONISMO QUE NO TENGO, con un absurdo símil sobre si no maté o no estaba en Dalas cuando murió Kennedy.
    Y tiene toda la razón del Mundo, nunca tuve nada que ver con los De la Rosa, exceptuando unos pequeños negocios con el Padre, y unas fuertes discusiones pasados los años con Javier y Piqué Vidal, 1988 (existen unas cartas notariales dando fe), que desde luego no me hacen acreedor de protagonismo, y jamás estuve en el Consorcio de la Zona Franca (del que la Prensa me hizo hasta administrador), ni en la Política barcelonesa, ni mucho menos pertenezco a la gran Clase Social que jugó el papel de Protagonista en esta Historia, que dura 30 AÑOS, ni a sus pequeñas o grandes “mafias”. No dice que sí he cumplido OCHO AÑOS REALES DE CÁRCEL, creados en principio por esa Clase de Delincuentes… que aun flotan en la impunidad, y de los que si sé algo es porque han cometido tantos DELITOS EN SERIE, que siguiendo su rastro, yo diría que ahora les conozco suficiente para pasarme varias vidas escribiendo, ¡y al que no le guste, pues que no lea!.
    Ese falso TITO DIAGONAL, no confundir con el cómico TITO B. DIAGONAL (que en sus actuaciones se escondía tras un biombo), inspirado en el “LO SABÍA TODA BARCELONA”, es el único comentarista, por lo que le contesto (de los demás me olvido) que pasa del insulto a la acción, investigar, y que sus frases traslucen que escribe al dictado. Poco menos afirma que fui una mierda al que le tocó apechugar con LA GRAN CORRUPCIÓN.
    Barcelona merece que se urge en ese su cáncer que continúa… que si enriqueció a varios de los aun muy encumbrados personajes…arruinó, encarceló, vejó, extorsionó… y agredió… y lo más importante para la Ciudad, creó las bases, por su podredumbre, para que se convirtiera en la CAPITAL EUROPEA DE LA DROGA. Tema del que también sé algo por mis años de cárcel…y del que ya he escrito…y escribiré…si no me pega un tiro algún TITO…
    Que no se asusten mis “amigos” de la cárcel, ellos saben de mi discreción y criterio, y de mis opiniones sobre que en su mayoría no son ellos los culpables…que los CEREBROS Y BENEFICIADOS…están en libertad… de las historias con sus ABOGADOS… Y DEMÁS MUNDO OFICIAL…

  • Gracias por añadir mis escritos.

    VII. PILAR RAHOLA
    “LO SABÍA TODA BARCELONA”

    Rafael Del Barco Carreras

    Miento cuando afirmo que la Prensa Barcelonesa calló sobre el gran negocio de las extorsiones del Juez Luis Pascual Estevill con de principal colega delincuente, o diría capo de la banda de extorsionadores, entonces con unos 100 abogados en su BUFETE, y unos 200 en la asociación de bufetes que él presidía, IBERFORO, Juan Piqué Vidal, hubo periodistas que incidieron, pero solo en una dirección, derrotar a JORDI PUJOL. Después, pasados los años cuando como decimos en catalán “vis el cul…” pues hasta la profunda Doña Pilar colgó en su blog el estribillo despertando mi recorrido por INTERNET. Esa “enfermedad” tan terrible que me achacan…que me estoy convenciendo…de que sí puede ser “terrible”, pero más que para acudir a un psiquiatra para desaparecer de Barcelona, que en mí ya es costumbre.
    Y me refiero al periodista Jaume Reixach con su semanario EL TRIANGLE y su fijación con el Pujolismo, más que justificada, pero olvidándose de sus amigos socialistas. Hoy no escribiré sobre tan peculiar personaje, sino, y magnificando la Historia, una denuncia de 1991 que por su inmensidad TODA LA PRENSA BARCELONESA CALLÓ.
    La cito no solo por ser descriptiva de la realidad de ese “TODO BARCELONA” sino para que esos INVESTIGADORES que están revolviendo en que si mis pasadas sociedades han delinquido más o menos, o si mis promociones se hunden, dirijan sus esfuerzos a espacios mucho más amplios, inmensos diría.
    Repito por enésima vez, el inspirador de la denuncia, Carlos Odena (primer denunciante en Gran Tibidabo), murió en la cárcel el año 2000, y su abogado de oficio, gratuito, Carlos Obregón (el tiroteado), el 20-05-98, a los 65 años. Otra bárbara historia de la que la PRENSA ni comentó cuando se inicia por los 80, yo en la cárcel por el Consorcio, y a Odena le encarcelan por una quiebra, Compañía de Desarrollo y Financiación SA, del entorno Piqué Vidal- De la Rosa, con el Juez Adolfo Fernández Oubiña de hombre clave (el contertulio de Luis del Olmo, y parte del Tribunal que me condena en el 83)), 12.000 millones, mucho mayor que el desfalco del Consorcio. Para su suerte tras cuatro meses salió con fianza, pero provocada una cascada de denuncias, recorrió varias cárceles hasta su muerte en una de ellas.
    A lo que iba, JUZGADO DE GUARDIA, 22-8-91, al TSJC, Sala de lo Penal, 08-21-91, PENAL 43/90 Y ACUMULADO 24/91. La denuncia a la par que descubrir como se blanqueaba ya de antes de 1980 con eje central el Bufete Piqué Vidal y la intervención del Juez Fernández Oubiña, revela otra GRAN CORRUPCIÓN. A la desestimación por el TSJC le sigue pasados los años el auto del SUPREMO anulando la desestimación y ordenando la INSTRUCCIÓN. A partir de aquí el silencio TOTAL, ni se instruye por lo tanto ni se investiga…y nada de nada… y a quienes me INVESTIGAN podría interesarles, lo que descubrirán vale la pena… y si salen del anonimato puedo remitirles una fotocopia completa… a la que añadiré otras de documentos oficiales, por ejemplo, sobre el pendiente juicio por la GRAN CORRUPCION de la Delegación de Hacienda de entonces…donde aparecen los mismos personajes y muchos más… del “TODO BARCELONA”.

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