¿Cuánto es suficiente?
El problema más difícil para los autores de la Constitución democrática de España fue lograr un equilibrio entre el gobierno central y las reclamaciones de autogobierno de Cataluña, el País Vasco y Galicia.
La fórmula que surgió se conoce como café para todos, o el café para todos: España se dividió en 17 “comunidades autónomas” (más el enclave de las ciudades de Ceuta y Melilla en la costa de Marruecos), cada uno con su propio parlamento elegido y su propio gobierno. Este estado de las autonomías parecía ser una clara solución.
En los últimos 30 años se han transferido cada vez más competencias y más dinero. Los gobiernos regionales son ahora responsables de escuelas, universidades, salud, servicios sociales, la cultura, el desarrollo urbano y rural y, en algunos lugares, la policía. Sin embargo, es cada vez más evidente que a pesar de que ha resuelto algunos problemas, la descentralización ha creado otros.
El estado de las autonomías tiene varias ventajas claras. En primer lugar, como dice el señor Zapatero, que “extiende el poder e impide su concentración”, y de esa manera refleja “el mejor pensamiento liberal”. En segundo lugar, porque acercar las decisiones acerca de los servicios a las personas los ha mejorado. En tercer lugar, se alienta la competencia entre las regiones. La rivalidad entre Barcelona y Madrid pueden haber llegado al borde de la desconfianza, pero es en esencia una tensión creativa. Y en cuarto lugar, el sistema ha reducido las desigualdades regionales, o al menos el crecimiento de éstas se detuvo.
Para tener una idea del éxito de la descentralización, habría que apuntar no hacia Cataluña o el País Vasco, sino hacia el sur. En el decenio de 1970 Andalucía parecía mucho más cercana a África que a Europa —y no sólo geográficamente. Los trabajadores rurales vivían en una semi-servidumbre y uno de cada cinco adultos era analfabeto. Ahora se ha reducido la brecha con el resto de España en muchos sentidos. El sur sigue siendo más pobre que el norte, pero España ya no tiene nada parecido al Mezzogiorno italiano.
En otras partes del país Valencia y Zaragoza se han convertido en ciudades potentes con una vida económica y cultural propia, y en Bilbao la metamorfosis de un centro de la industria pesada en declive hasta convertirse en imán cultural y turístico, que empezó por su Museo Guggenheim, ya es un ejemplo clásico [de libro de texto] de regeneración urbana.
Todo esto ha tenido un precio político. En primer lugar, ha dado lugar al renacimiento de un viejo fenómeno político español: el cacique o jefe político provincial, como señala Antonio Muñoz Molina, uno de los principales novelistas. El señor Pujol gobernó Cataluña durante 23 años; Manuel Fraga, ex ministro de Franco y fundador del PP, gobernó Galicia durante 15 años; de Manuel Chaves, un socialista que ha dirigido el gobierno regional de Andalucía desde 1990, se dice que reina en lugar de gobernar.
Estos príncipes modernos tienen sus cortes. “Cada gobierno regional quiere sus propias universidades, sus museos de arte contemporáneo y su museo de la ciencia”, dice Josep Ramoneda, quien dirige el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. “En los Estados Unidos sólo hay un Hollywood. Aquí quieren 17.” En Andalucía el gobierno regional es, con diferencia, el mayor empleador y el mayor anunciante en la prensa regional. Cada gobierno regional tiene su propia estación de televisión. El señor Zapatero ha acogido la celebración periódica de “conferencias de presidentes” con sus homólogos regionales. La última atrajo a unos 600 periodistas. “Parecía la Asamblea General de la ONU, con seis o siete camiones con antenas satélite afuera”, señala Enric Juliana, periodista de La Vanguardia, un periódico de Barcelona.
Los gobiernos regionales se han involucrado incluso en la política exterior. Algunos tienen presupuestos de ayuda. El señor Muñoz Molina, quien fue el director de la oficina de Nueva York del Instituto Cervantes, un organismo para promover la cultura española, recuerda que los presidentes regionales suelen aterrizar en la ciudad con grandes despliegues. La mayoría de estas misiones están mal organizadas y no han logrado nada salvo una cobertura favorable de sus medios de comunicación cautivos.
Café sólo para nosotros
Sin embargo, esta panoplia de la descentralización no ha aplacado a los políticos en Cataluña, el País Vasco y Galicia. Eso es porque nunca quisieron café para todos: lo querían sólo para ellos mismos, como un reconocimiento de que ellos eran diferentes. Y lo quieren todavía, no importa que España sea ahora un país sumamente descentralizado donde los vascos, por ejemplo, disfrutan de un mayor grado de autonomía que cualquier otra región en Europa. Sus demandas hacen difícil la elaboración de un conjunto de normas estables y permanentes.
Los “nacionalistas” catalanes y vascos sostienen que, a diferencia de, digamos, La Rioja o Murcia, sus territorios son naciones, no regiones (o “nacionalidades”, según la tortuosa formulación de la Constitución), e invocan la historia para apoyar su reclamación. “Aquí el conflicto data de 1836,” insiste Joseba Aurrekoetxea, un dirigente del Partido Nacionalista Vasco (PNV), refiriéndose a la guerra carlista tras la cual el gobierno central revocó a los vascos sus “privilegios fiscales” (restaurados en 1979). “Cataluña siempre fue distinta”, dice Artur Mas, que sustituyó a Pujol como líder de CiU. Desciende del reino medieval de Aragón, y se rebeló contra Madrid en 1640 y en 1701.
Sin embargo, los nacionalismos catalán y vasco son creaciones de finales del siglo XIX. Derivan de la industrialización, que las convirtió en las regiones más ricas en el país, con trabajadores emigrantes de otras partes de España. En ese momento el Estado español, a diferencia de su homólogo francés, carecía de los recursos necesarios para integrar el país, dice Antonio Elorza, un sociólogo vasco de la Universidad Complutense de Madrid. De lo contrario Cataluña y el País Vasco hubieran sido integradas dentro de España, como Bretaña y Languedoc lo fueron dentro de Francia.
Tal vez porque la reivindicación histórica de la nación es débil, el idioma se ha convertido en una obsesión para los nacionalistas. Franco prohibió el uso público del catalán, el euskera (vasco) y el gallego. La constitución hizo de éstas lenguas oficiales junto con el español en sus respectivos territorios. En Cataluña, la política oficial de la Generalitat (gobierno regional), tanto los nacionalistas (algunos de los cuales son realmente localistas) y ahora los socialistas, es el “bilingüismo”. En la práctica, esto significa que todos la enseñanza primaria y secundaria se lleva a cabo en catalán, y que el español se enseña como lengua extranjera. El catalán es también la lengua de los gobiernos regionales. Un español que no habla catalán no tiene casi ninguna posibilidad de enseñar en una universidad de Barcelona. Una obra de teatro o una película o documental en español no serán subvencionados con fondos públicos. “Si no hacemos un gran esfuerzo para preservar nuestro propio idioma, éste corre el riesgo de desaparecer”, dice el señor Mas.
El catalán y el español son más o menos comprensibles entre sí. No como el euskera, que no pertenece a la familia de idiomas indoeuropeos. El Gobierno vasco permite a las escuelas elegir entre tres alternativas de planes de estudio: uno en euskera, otro en español y el tercero mitad y mitad. Pero en la práctica sólo las escuelas de las zonas pobres de inmigrantes ofrecen ahora el plan de estudios en español. A pesar de estos esfuerzos, el vasco y el catalán están lejos de ser universalmente hablados en sus respectivos territorios: sólo alrededor de la mitad de los catalanes utilizan habitualmente el catalán y alrededor de un 25% de los vascos hablan euskera.
El dogmatismo lingüístico de los nacionalistas está provocando una reacción. A principios de este año, el señor Savater, filósofo, junto con un grupo diverso de personalidades que van desde Plácido Domingo, el tenor, a Iker Casillas, portero del Real Madrid, firmaron un “manifiesto” en defensa del derecho de los ciudadanos a ser educados en español. Fueron denunciados como “castellano nacionalistas” en la prensa socialista. Pero tocaron un nervio. Muchos catalanes pensantes creen que el catalán estaría seguro si sigue siendo el idioma de las escuelas primarias, pero que Cataluña se beneficiaría mucho si permitiera una elección entre catalán y castellano en las escuelas secundarias.
El poder del lenguaje
La discusión sobre el lenguaje es en realidad sobre el poder. “El problema con los nacionalistas es que cuanto más les das, más quieren”, dice el señor Savater. Lo que algunos de ellos quieren es la independencia; todos ellos usan esto como una amenaza más o menos explícita para ganar más dinero público y más poder. La evidencia de los sondeos sugiere que sólo una quinta parte de los catalanes están remotamente tentados por la idea de independencia. La cifra de los vascos son de alrededor de un tercio, a pesar de 30 años de gobierno autónomo nacionalista y del control de la educación y los medios de comunicación, y pese a la salida de alrededor del 10% de la población a causa de la violencia de ETA, señala Francisco Llera, profesor (socialista) de ciencia política en Bilbao.
El apoyo político a ETA está disminuyendo, aunque no ha desaparecido. El PNV está dividido entre un ala a favor de la independencia, encabezada por Juan José Ibarretxe, el presidente del gobierno regional, y los autonomistas en el liderazgo del partido. El señor Ibarretxe quiere celebrar un referéndum sobre el derecho de los vascos a la libre determinación. El señor Aurrekoetxea afirma que ETA no debe tener un veto sobre si los vascos puedan expresar pacíficamente una opinión sobre el futuro.
El gobierno, el parlamento y los tribunales han bloqueado el plan de referéndum “porque está en contra de la constitución”, dice el señor Zapatero. “Sería darle la razón a ETA en su lucha sobre la base de que este es un pueblo oprimido”, dice José Antonio Pastor, un socialista vasco. Él y muchos otros políticos no nacionalistas y sus familias deben vivir con guardaespaldas permanentes. En algunas partes del País Vasco, en los valles rurales de las fronteras de Vizcaya y Guipúzcoa, los no nacionalistas no pueden hacer campaña libremente. Los socialistas tienen esperanzas de ganar las próximas elecciones regionales, en marzo. Para mejorar sus posibilidades, están siguiendo a sus compañeros catalanes y abrazando el nacionalismo cultural.
Sobornar a los nacionalistas vascos y catalanes con más dinero, se ha vuelto más difícil. El gobierno central representa en la actualidad sólo el 18% del gasto público, los gobiernos regionales gastan el 38%, los ayuntamientos (consejos municipales) un 13%, y el sistema de seguridad social se lleva el resto. Sin embargo, en el marco del nuevo estatuto de autonomía catalán hay más dinero que tiene que ser descentralizado. Durante los próximos siete años, Cataluña tendrá que aportar un porcentaje de la inversión pública equivalente a su peso en la economía española, que ascenderá a € 5 millones extra al año. Anteriormente, Cataluña, aunque la cuarta región más rica, recibió menos gasto público per cápita que otros. Se queja de que sus trenes de cercanías, en particular, han sido privados de fondos.
Los vascos no tienen esta preocupación: cada provincia del País Vasco y de Navarra recoge sus propios impuestos y entrega menos del 10% al gobierno central en Madrid. Sin embargo, se benefician del gasto en defensa de la administración central, y son beneficiarios netos del sistema de seguridad social. Como resultado, el gasto público por persona en el País Vasco es el más alto de España.
El nuevo estatuto catalán requiere al gobierno para lograr un nuevo acuerdo de financiación regional, aunque el del año 2001 se suponía que iba a ser definitivo. Pero es en a la administración central donde los españoles se dirigirán para las prestaciones por desempleo y el gasto que alivie la recesión. Los gobiernos locales parecen propensos a sufrir recortes presupuestarios para el año 2010, si no el año que viene.
La capacidad del gobierno para llevar a cabo las reformas económicas está también comprometida por la descentralización. A medida que los gobiernos regionales adquieren más y más poder para regular, las empresas se enfrentan a mayores costes. Ahora que servicio de empleo del gobierno se ha descentralizado, José María Fidalgo, el secretario general de la Comisiones Obreras, la mayor federación sindical, lamenta que quienes buscan trabajo tienen que buscar en 17 sitios web diferentes.
Hubiera sido más fácil para todos los interesados que España hubiera adoptado el federalismo en 1978. Que hubiera establecido reglas claras y sumado las responsabilidades de imposición y de gasto. El Senado podría se han convertido en un lugar donde las regiones estuvieran formalmente representados y pudieran resolver sus diferencias, como en el Bundesrat de Alemania. Sin embargo, el catalán y los nacionalistas vascos sólo aceptarían una confederación de varias “naciones”. El PP también se opone a federalismo.
En el ínterin España deberá salir del lío en que se ha metido. “El gran proyecto español no está en peligro, pero es como una planta que requiere una constante atención”, afirma Narcís Serra, antaño vicepresidente del señor González y ahora vicepresidente de Caixa Catalunya, una caja de ahorros. “Es importante que Cataluña esté cómoda en el proyecto.” El gobierno de Madrid podría hacer algunos gestos hacia las regiones, como mover algunos organismos reguladores u otros organismos nacionales fuera de la capital. Y realmente ¿sería el final de España si los vascos, al igual que los galeses, tuvieran su propio equipo nacional de fútbol?
En el resto del país, el antinacionalismo está empezando a actuar. El señor Savater y Rosa Díez, ex líder socialista vasca, han creado un nuevo partido de centro radical de la llamado Unión, Progreso y Democracia (UPyD), en un esfuerzo por combinar el liberalismo social con la defensa de la idea de España. Tienen la esperanza de beneficiarse de la creciente desilusión con las partes principales. A pesar de que carecía de dinero y el acceso a los medios de comunicación, UPyD ganó un 1,2% de los votos en las elecciones de marzo, lo mismo que el PNV. Sin embargo, debido a que el sistema electoral premia desproporcionadamente la concentración geográfica de los votos, el UPyD obtuvo sólo un diputado, la Sra Díez, en contra de los seis del PNV. Se espera hacerlo mejor en las eleccones para el Parlamento Europeo el próximo mes de junio, para las que todo el país cuenta como una sola circunscripción.
El artículo original en inglés, aquí


21 comentarios
Noviembre 12, 2008 a las 5:17 pm
El Govern de Catalunya ha reaccionat a aquest article d´una manera igual de ridícula que Mobutu, Musharraf o la Junta Birmana: exigint disculpes al missatger per explicar el que passa a Catalunya. Suposo que el següent pas del tripartit serà cridar a consultes el consol britànic a Barcelona. (Per cert, ara ja saben què fa el pseudoambaixador de Catalunya a Londres: enviar cartes de protesta al director del The Economist quan els articles d’aquesta revista no s’ajusten a les expectatives del nacionalisme.)
Tan de temps que el nacionalisme català ha mirat cap a Europa assumint que era un moviment ideològic respectable i homologable i ara, el setmanari internacional de referència, vés per on, es mira el regionalism amb sospita i desconfiança.
Ha calgut que un equip de periodistes britànic digués el que molts ja fa temps que estem dient, perquè tot el muntatge ideològic del nacionalisme català hagi quedat en evidència. Quin desencís! Ara resulta que els “malalts d ´autoodi” no estem sols; ara resulta que la redacció del Economist és plena de nacionalistes espanyols que odien Catalunya.
Caciquisme, parochialism, dogmatisme lingüístic, oportunisme dels socialistes en els seus pactes, invenció de la nació en el s. XIX, el nacionalisme com a excusa per acumular poder…la llista d´acusacions és tan llarga i argumentada que si no estigués feta per una revista anglesa, els maulets mediàtics de Catalunya traurien l’artilleria habitual per disparar contra la quintacolumna.
Què dirà ara la infanteria periodística del sistema? Callarà i farà veure que no ha passat res (però Déu n´hi do si ha passat! A diferència dels fulls parroquials que es venen als quioscos de Catalunya, The Economist sí que és una revista que molts es miren amb respecte)
Noviembre 12, 2008 a las 5:54 pm
Sr.Trallero: Por lo que leo estos días se puede aspirar a refundar el Capitalismo, pero lo de refundar el Estado de las Autonomías es como el anuncio de la república de Ikea, “eso no se toca , quita…”
Noviembre 12, 2008 a las 7:51 pm
Lo que expresa el artículo The Economist no deja de ser una opinión de un corresponsal que vive y trabaja en Madrid. Que diferente seria si fuese al reves, ejerciendo su profesión en Barcelona, porque muchos extranjeros piensan diferente cuando estan en la ciudad condal. 2 apreciaciones creo que importantes bajo mi humilde punto de vista.
1. De verdad le dais el suficiente credito y rigor a lo que pueda explicarnos un ingles, yo observo en el escrito bastantes desajustes, no veo que diga que cualquier persona puede despertarse y acostarse en catalunya sin tener que decir ni una palabra en catalan o bien leer prensa, ver cine, ser atendido, ver teatro, comprar productos etiquetados, consultar… en la lengua de Cervantes. Tampoco hace hincapie en la decada de los 70 y 80 la asignatura de catalan era de 1 hora a la semana en EGB. Tampoco se explica que la lengua vehicular tanto en la administración como en la educación es la propia del pais (ingles>inglaterra, catalan>catalunya). Estoy de acuerdo que el castellano no tiene que salir perjudicado tanto en la educacion (para mi seria correcto 3 o 4 horas de castellano a la semana) como culturalmente (subvención de escritores, musicos etc en lengua castellana) pero la lengua catalana tiene que asumirse como la propia del pais.
2. Espero comprender algun dia porque se identifica el nacionalismo catalan, vasco, gallego… con esa facilidad y en cambio el nacionalismo español que pueda ejercer la Cope, el Mundo, Rosa Diez, el PP… se ve como algo diferente y no nacionalismo.
Estoy de acuerdo que el cafe para todos fue un mal invento, yo creo en un Estado de 4 Naciones y logicamente no 17 pero eso no lo hicismos bien.
Le iria bien a este señor ingles pasarse un tiempo en Catalunya y ver otra realidad para ser mas objetivo, porque igual que el señor trallero se queja de que el nacionalismo catalan nos tiene secuestrados a los catalanes yo creo que el nacionalismo español tiene secuestrado el pensamiento de este señor ingles, por cierto y para acabar estos dias que sale en la prensa de la brunete lo del coche de Benach, el sueldo del señor Carretero, los gastos del señor Touriño, el gasto publico de TV3 y empieza a surgir el tema de que las autonomias es un saco roto sale a la luz esto de the economist es casualidad o yo soy mucho de la conspiración?
salutus
Noviembre 12, 2008 a las 8:08 pm
“Los primeros antecedentes de la institución parlamentaria catalana se remontan al siglo XI, con las asambleas de “Paz y Tregua” y la Corte Condal. Durante el reinado de Jaime I, la Corte Condal se transformó en las Cortes Generales de Cataluña, institución que se consolidó en reinados posteriores. Las Cortes Generales tenían tres brazos: el brazo militar, que reunía los representantes de la nobleza; el brazo eclesiástico, con los representantes de la jerarquía religiosa, y el brazo real, con los representantes de los municipios. Cabe decir que sectores muy amplios de la población no estaban representados.
En el siglo XIV, las Cortes Generales crearon la Diputación del General o Generalidad. Durante los siglos XVI y XVII, esta institución actuó como gobierno de Cataluña, defendiendo el sistema constitucional ante los monarcas de la Casa de Austria, que gobernaban desde Madrid.
En el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión Española, el Decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V abolió cualquier institución catalana de autogobierno. No fue hasta el siglo XX que volvió a haber un órgano de autogobierno catalán, la Mancomunidad de Cataluña (1913-1925), que fue abolida por la dictadura de Miguel Primo de Rivera.”
Que alguien le pase al inglés este escueto resumen con el suficiente rigor como para que no tenga una realidad historica desviada o poco argumentada. Por cierto he obviado el periodo de Franco que entiendo que en la universidad de su pais lo habra podido estudiar profundamente, por lo que representa la actualidad puede venirse como dice Davo una temporada por aqui.
Noviembre 12, 2008 a las 8:22 pm
@Bartolomé, el anuncio seguía con aquello de (con eso no se juega,vale)…Aquí se puede criticar todo menos lo que da de comer al poder, vivimos tiempos difíciles y complicados, tiempos de tomaduras de pelo en los que nos acaban de estafar miles de millones los bancos con las subprime y demás zarandajas y nadie va a la cárcel ni por asomo, pero eso si, hay que acudir a salvarles o esto se hunde, todo ello con la connivencia de unos políticos que ni se han enterado de la que se nos venía encima y si se han enterado han mirado hacia otro lado; pero mientras tanto aquí no se aprieta el cinturón ni el Tato, nadie se desprende del coche oficial ni con agua hirviendo, todos incrementan sus gastos y los de sus allegados, ¡señores que esto se acaba!, que ya no da más de si, que no se han enterado.
Noviembre 12, 2008 a las 9:33 pm
Davo, si España la componen cuatro “naciones”, y tres de ellas son Galicia, País Vasco, y Cataluña, ¿cómo se llamaría la cuarta?. Yo veo tantas ‘diferencias’ (o tqan pocas, según se mire) entre un castellano y un catalán, que entre estos y un asturiano, un valenciano o un andaluz. Valencia fue un reino, Granada también, León….etc, justificaciones históricas hay para casi cualquier cosa.
Noviembre 13, 2008 a las 1:54 am
Ya estamos con Felipe V y Franco. Guruceta y Di Stefano. Siempre el mismo cuento. El estado de las autonomías es una estafa, al servicio de caciques, dirigido por una casta de políticos (muy mediocres, por cierto). Cuentan con la complicidad de unos medios de comunicación sumisos y hasta con cómicos complacientes. Todo una gran estafa para chupar del bote. Déjenme de Felipe V y demás y lean el informe, porque todo lo que dice es verdad. Sobre todo los extranjeros se dan cuenta de que somos unos tarados y unos borreguitos. Estamos manteniendo a 18 gobiernos con sus seguridades sociales, sus televisiones, miles de coches oficiales (tuneados o no), sus cortes de mantenidos, etc. y además, los ciudadanos de a pie nos peleamos por defender a los caciques… Felipe V ¡Bah!
Noviembre 13, 2008 a las 10:31 am
Però és que jo ja fa temps que em fio de la premsa anglesa per tal de saber què passa a l’oasi de la censura… Ho trobo escandalós i no m’entra al cap que la senyora Tura no s’adoni del ridícul que fa..
Noviembre 13, 2008 a las 11:02 am
Algunos siguen disparando contra el pianista en lugar de tentarse la ropa (por aquello de si están desnudos y no se han dado cuenta)
Acusar al redactor del artículo de estar preso del pensamiento nacionalista español (tratándose nada menos que de un inglés) speaks volumes sobre cómo está el panorama en Cataluña. El redactor de este artículo estuvo en Cataluña y creo que no habló con marcianos: habló con Artur Mas, con Ramoneda, con Enric Juliana, todas ellas personas, digamos, del establishment local. Sus conclusiones tienen más de constatación empírica que de otra cosa. Eso sí, la estupefacción que siente un inglés cuando constata que de 30 horas lectivas que tiene un niño en la escuela, sólo 2 son en castellano, es un desconcierto compartido casi por cualquiera fuera de España y por no pocos en Cataluña.
Por último, para los aficionados a la versión joeljoanesca de la historia de Cataluña, sólo quisiera añadir que bajo la casa de los Austria, la corona de Aragón no fue un estado independiente (sobre todo porque el Estado, en el sentido moderno de la palabra, es una creación del s. XIX), sino un reino que formaba parte de la corona española (por eso los tercios españoles defendían los dominios catalanoaragoneses en Italia); y, the last but not the least, lo de 1714 fue un conflicto de sucesión (al trono de España) no de secesión (de Cataluña)
Noviembre 13, 2008 a las 1:47 pm
No me extraña que los ingleses sientan estupefacción si no sabemos aprovechar las ventajas que supone que el español sea el segundo idioma más utilizado comercialmente… Por cierto, que ayer estuvieron los Príncipes de España en el Caixafórum, para entregar unos premios que la Cámara Británica otorgó en conmemoración del centenerio de esa entidad. Aún no he visto ninguna reseña en La Vanguardia…
¿Es cierto que el Barça fue fundado por ingleses y que el Espanyol lo fundaron catalanes precisamente para “contrarrestar”, por orgullo digamos “nacional”? ¡Qué cosas más curiosas!
Noviembre 13, 2008 a las 10:43 pm
El citado artículo no ha provocado absolutamente nada en Euskadi. Ni una reseña en los medios de comunicación. Ibarretxe, por supuesto, con esto ni se inmuta. Estamos por encima del bien y del mal. Tranquilos, ya llegarán Vds. a ese estadio. Andan en la buena vía.
Si nos ponemos “monárquicos”, yo me quedo con el Reino de León, ese gran olvidado de la historia. A estos se los zampó con patatas el Reino de Castilla y si te he visto, no me acuerdo. No les veo llorar mucho por esto, pero se la metieron doblada con el estado de las autonomías.
Por cierto, los de las 4 naciones ya se intentó (era el modelo de la Segunda República), pero ya sabemos todos lo mal que terminó.
Noviembre 14, 2008 a las 12:00 am
El Barça fue fundado por un suízo, y todos los que jugaban eran extranjeros (la mayoría ingleses). Debían ser todos gente con posibles (ingenieros y demás). El Club Español de Fútbol (que así se llamaba) lo fundaron un año después estudiantes universitarios de Barcelona y estaba compuesto por españoles. Se llamó así porque la mayoría de equipos, como el football club Barcelona, estaban formados sólo por extranjeros. Tampoco ha cambiado tanto la cosa… Por cierto, los dos equipos de 1ª división fundados por catalanes son el RCD Español y el Real Madrid. Felipe V estaría orgulloso de ellos, como diría aquel.
Noviembre 14, 2008 a las 11:38 pm
A ver a mi idea de Estado es la de los Estados unidos de Iberia (es un nombre que vende bien en el exterior) catalunys-Galicia-Euskadi y el cuarto que seria historicamente Castilla (que esta es la historia señores siempre ha sido esta y no os dais cuenta que con el paso de los siglos sigue siendo el puzzle iberico) que se llame España o Castilla eso lo deciden los pueblos a parte Portugal (ya hubo un alto porcentaje de portugueses a favor), Andorra. Todo bajo una Republica.
Noviembre 15, 2008 a las 11:56 am
No siempre ha sido Castilla, ha habido muchos otros reinos a lo largo de la historia, y los límites geográficos de los mismos han variado mucho también.
Por otra parte, si la cuarta nación se llamara “Castilla” puede que a madrileños, riojanos, cántabros…no les resulte muy lejano, porque hasta no hace mucho estaban integrados en eso que se llamaba Castilla la Vieja o Castilla la Nueva. Pero no veo yo a canarios, baleares, valencianos o andaluces ’sintiéndose’ muy castellanos, por más que se sientan muy ‘españoles’.
Si la cuarta nación se llamara España, eso supondría automáticamente que ni catalanes, ni vascos ni gallegos son españoles. ¿Es esa la opción que propones?.
Noviembre 15, 2008 a las 10:37 pm
Propongo que sigan siendo regiones/autonomias ellos estan comodos así la mayoria en una Nación que bien puede llamarse España o Castilla, a tu pregunta si los catalanes somos españoles yo te contestaria que si un escoces es ingles, te diria británico. En nuestro caso es encontrar un espacio que pueda hermarnos a casi todos bajo un sentimiento que nos una a catalanes, vascos,gallegos, portugueses, los que se sienten españoles por encima de todo, andorranos y gibraltareños si quereis, ostras que llevamos siglos y seguimos igual. De esta manera un catalan y un vasco tendrian en comun con un español y un portugues que pertenecen a Iberia, Estados Unidos de Iberia, Gran Iberia, Republica de Iberia el nombre ya se encontraria aunque yo lo resumo en IBERIA.
salutus
Noviembre 15, 2008 a las 10:55 pm
Luego según lo que dices un valenciano, p.ej., sería valenciano, español e “ibérico”, y un catalán sería catalán e “ibérico”, pero no español.
Noviembre 17, 2008 a las 8:03 am
[...] hay nada más arriesgado que la propia ignorancia. A raíz del artículo maldito, la simpar pontifica en La Vanguardia del domingo: “Pujol habría tenido tiempo”. Una temeridad [...]
Noviembre 17, 2008 a las 10:31 pm
efectivamente Chopos, aunque la base de la idea es una federacion de Naciones Ibéricas, y creo yo con todos mis respetos que ni La Rioja, Extremadura y Valencia se sienten Nación, logicamente no sere yo quien lo diga, tienen que ser los mismos pueblos, Por lo que se ve en la historia puede ser que exista una mayoria de catalanes, vascos y gallegos que sientan su tierra como nación o lo que es lo mismo no sienten la españolidad igual que el resto. Creo que nos iria mejor, con Portugal pasariamos a ser uno de los mayores territorios europeos con mas peso.
Diciembre 1, 2008 a las 1:22 pm
A vueltas siempre, unos y otros, con la historia ahí va una cita literaria por si sirve de algo al personal, sobre todo a los Davos y Herminios de turno:
Primera estrofa de “La Chanson de Roland”, escrito aprox. 1100, manuscrito Digby23. de la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford:
Carles li reis nostre emper(er) e magnes
set anz tuz pleines ad estet en Espaigne:
tresqu’en la mer conquist la tere altaigne.
N’i ad castel ki devant lui remaigne;
Traducción de Juan Victorio, Cátedra, edición 2003:
El rey Carlos el Magno, nuestro emperador,
seis años completos permaneció en España,
conquistando hasta el mar esa tierra altanera.
No hubo castillo que se le resistiera…
Puf, qué horror, la palabra España ya aparece en textos literarios tan lejanos y además refiriendose a los ejércitos del emperador que penetraron por Cataluña y Navarra consideradas ambas ya entonces territorios de la oproviosa España de nuestros nacionalistas.
Diciembre 1, 2008 a las 1:41 pm
Nunca viene mal algo de literatura en medio de los comentarios seudohistóricos de unos y otros.
Ahí va la estrofa primera de “La Chanchon de Roland”, escrita sobre el 1100, del manuscrito Digby1. de la Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford.
Carles li reis, nostre emper(er) e magnes
Set and tuz pleins ad estet en Espaigne:
Tresquén la mer cunquist la tere altaigne.
N´i ad castel ki devant lui remaigne;
Y la traducción al español de Juan Victorio, edición de Cátedra, 2003.
El rey Carlos el Magno, nuestro emperador,
siete años completos permaneció en España
conquistando hasta el mar esa tierra altanera,
no hubo un solo castillo que se le resistiera…
Puf, qué horror, ya en el siglo XI aparece la palabra España en un texto literario y, además, en él se considera que territorios como los de Navarra y Cataluña, por donde penetraron los ejércitos de Carlomagno, pertenecían a la innombrable España de nuestros nacionalistas.
Enero 4, 2009 a las 9:36 pm
Oye, y ya puestos a revisar la historia… Nos plantamos en Sunset Boulevard y recreamos la autonomía de California (¿no???)España es un único estado, integrado en Europa. La educación y la sanidad nunca debieron haber sido dejadas en manos de las autonomías. Vamos a estar unas décadas sufriendo los problemas que surgen a raíz de este error. Es curioso que no exista el nacionalismo extremeño, ¿será porque son la región más pobre?Si hay vuelta atrás, el estado de las autonomías se puede revisar como se ha hecho en alemania con los landers.