Mayo 6, 2008...6:12 am
La vida o José Tomás
XI. Ándale chamaco… (y 2)
Hay que acudir cuatro horas antes. No en vano se trata –según explica el programa- de un “cartel de tronío y dan la explicación de la Real Academia de la Lengua Española: “Tronío, ostentación y rumbo, y a su vez jactancia, vanagloria, magnificencia exterior y visible”. Una espera que a los intrusos puede parecer larga, pero para los naturales del país es un santiamén que apenas da para una plática corta. Digámoslo ya. Quien no ha visto torear en Méjico habrá visto otras cosas, pero no sabrá, no podrá saber nunca jamás, porque se le califica como “fiesta”; aquí no es “fiesta nacional”, sino fiesta brava. Tanto por la condición de las reses, por los lidiadores como por los espectadores. Bravos de verdad, que se traen la fiesta puesta de casa a la plaza y allá revienta por entre una muchedumbre abigarrada –como de metro en hora punta- macerándose lentamente en el caldo producido por un calor asfixiante.
Allá se va a ser visto, a comer charales, pescado chiroceco con chile y limón o cecina que trasiegan vendedores por entre gradas con grave peligro para su integridad y que igual venden cervezas y refrescos que boletos de la lotería nacional, puros habanos que papas fritas, agua mineral que mini casaquitas de torero para colgar del espejo retrovisor del carro, tortitas de carnitas que tequila. La concurrencia se distrae llamando de un tendido a otro, ya sea a grito pelado o por la sofisticación del móvil, rellenando los vasos de plástico con puro whisky salido de una bota por la cosa de la combustión. Mientras riegan la plaza, suenan las fanfarrias de la orquesta y el cielo se ha puesto de añil riguroso.
La fiesta tiene una derivada hacia prolegómenos de partido de la NBA norteamericana. En el centro del redondel aparece un anuncio en una lona extendida a tal efecto, y unas señoritas a bordo de un coche dan varias vueltas al ruedo entre la más absoluta indiferencia del personal que va a lo suyo. Empieza la función con el pasacalle de los participantes con ribetes un tanto circenses en la indumentaria de los areneros que semejan acomodadores de cine con su gorra de plato y el caballista entre charro y participante en un rodeo charro. Los toreros tras el paseíllo saludan. Tomás es el más requerido, no en vano llevaba diez años sin pisar esta plaza. Se sitúa en la barrera y tiene una forma de mirar que hace daño. Quizás sea porque según el programa de mano “la inspiración me llega cuando estoy de frente a la puerta de toriles en espera que salga el toro y vienen a mi mente la letra y la música de Joaquín Sabina y José Alfredo Jiménez”.
El resto ya es historia. No para el jaleo ni un solo instante, ni cuando torea Tomás; es un bullicio ensordecedor como si dentro de la cabeza tuvieras un motor de avión, roto el estrépito por los gritos acompasados de “torero, torero”. Después Tomás sale por la puerta grande, Cecy y yo desandamos el ferial buscando un “antro” para tomar algo. Lugares repletos, donde la música en vivo de las orquestinas callejeras que uno puede alquilar y los demás pueden bailar a su ritmo, se mezcla con los “tacos” de las más diversas consistencias. El personal se desmelena y yo me vuelvo con Cecy en el corazón.
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Diario de mayo, París, 1968.

“ESTUDIANTES
Mientras tanto, como decía al principio de esté: despacho, París ha vuelto a convertirse hoy en escenario de graves encuentros entre estudiantes y policías. En el barrio latino han sido levantadas barricadas, volcados coches, lanzadas bombas lacrimógenas y destruidos escaparates. El tráfico ha sido suspendido en buena parte del barrio latino, algunas de cuyas plazasy calles han estado esta tarde en poder de los estudiantes.
(…)
En este momento se habla de noventa heridos, algunos de los cuales de consideración. Hace un instante el ministro de Educación ha explicado el alcance de la revuelta y ha justificado la intervención de la fuerza pública. Según él, los desórdenes son debidos a grupos agitadores profesionales, cuya acción responde a planes perfectamente estudiados. Por las calles han llameado banderas rojas y se ha entonado «La Internacional». La situación está lejos de haberse normalizado.”
Tristán La Rosa, La Vanguardia, 7 de mayo de 1968.
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“Sí, la moral, dijo, una palabra que no me da miedo. La moral, algo que después de mayo de 1968 no se podía hablar (…). Los herederos de Mayo del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo cierto y lo falso, entre lo bello y lo feo; habían intentado hacer creer que el alumno vale tanto como el maestro (…), que la víctima cuenta menos que el delincuente (…), que no podía existir ninguna jerarquía de valores (…), que se había acabado la autoridad, la cortesía, el respeto; que no había nada grande, nada sagrado, nada admirable; ninguna regla, ninguna norma, que nada estaba prohibido”.
Nicolás Sarkozy, Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007.
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Pintada: “La imaginación toma el poder”.
En la Sorbona.
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Acuse de recibo
“He leído con asombro la columna del señor Trallero sobre el director del Museu Picasso. Después de años de frecuentar dicho museo he optado por evitarlo debido a la sobreexplotación que sufre. No cuela confundir incremento de visitas con interés y acceso cultural. Sólo se trata de estadísticas. La cultura merece, en todo caso, un análisis más complejo y serio. Si el señor Trallero ha visitado en los últimos años el Picasso verá que el interés real por el arte no está tan claro. En cambio, sí lo está el cumplimiento esnob de una cita que, por masiva, resulta totalmente inadecuada para plantarse delante de cualquier tela y sentir o reflexionar con ella.
Criticar el intento de mejora de la gestión limitando las visitas, lejos de un planteamiento clasista, me parece dar en la línea de flotación de las políticas que tratan el arte y los museos como a los índices de audiencia. Ojalá pueda volver al Picasso”.
Josep Eroles Gisbert “Cartas de los lectores”, La Vanguardia, 5 de mayo del 2008.
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Benvolgut senyor:
He leído, como siempre, su artículo en “Vivir” de La Vanguardia.
A veces, no siempre, coincido con sus comentarios.
Pero en este caso, ampliando el suyo sobre el cambio, me gustaría puntualizar que de “Santísima Trinidad”, nada.
Por si no lo sabe (cosa que dudo), la anterior directora del Museo Picasso, Maite Ocaña, quizás la persona que más sabe de Picasso en el mundo, fue promocionada a directora del MNAC por el presidente del mismo, Narcís Serra. Se da la casualidad que el recién nombrado director de dicho museo es sobrino carnal del mismo y cuyo único y triste mérito para ocupar este cargo, es el de poseer un máster de Gestión de Empresas de Esade.
De esta forma, este chico ya puede incorporarse a la élite de “políticos-gestores del bien público” pertenecientes al grupo de familias residentes en la parte alta de la ciudad.
Atentamente
Jordi Garós

2 Comments
Mayo 6, 2008 at 6:46 am
De la carta del señor Garós me quedo con esta frase: “Por si no lo sabe (cosa que dudo), la anterior directora del Museo Picasso, Maite Ocaña, quizás la persona que más sabe de Picasso…”. Otras cosas no lo sé pero que la señora Ocaña es una gran experta en Picasso, una verdadera autoridad mundial en la materia, creo que lo sabe cualquier persona medianamente informada, y sobre este tema concreto no tengo ninguna duda de que el señor Trallero está más que medianamente informado.
Mayo 7, 2008 at 10:02 pm
No es “Real Academia de la Lengua Española”, sino “Real Academia Española”, a secas, o como mucho, se permite “Real Academia Española de la Lengua”.
Saludos
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