Abril 26, 2008...5:31 am
La muerte de Sant Jordi

El editor, y sin embargo persona de un acrisolado sentido común, el señor Jorge Herralde, ha extendido el certificado de defunción del evento al indicar que “San Jordi ha muerto de éxito”. Yo la verdad es que no sé si Sant Jordi ha muerto de éxito o de sobredosis. Pero si creo que han conseguido algo muy difícil de conseguir y es que odie casi tanto la festividad del Patrón de Catalunya como el día de Navidad. Y eso que el listón estaba muy alto, era dificilísimo emularlo. Pero la codicia puede con todo. Ya nos lo dijo Dante a los catalanes al referirse a nuestra “avara povertà“. El caso que la festividad se ha convertido en una verdadera tortura. Tratar de pasear por calles de la ciudad, es como viajar en metro en hora punta y tengo la extraña sensación que la fiesta es cada menos nuestra fiesta y es la fiesta de los turistas extranjeros, como unaatracción más de ese parque temático que es Barcelona, con vendedores en bata blanca de rosas azules o de “rosas solidarias”. A lo que habría que añadir los desesperados intentos de todas las administraciones por oficializar la fiesta, por apropiársela, ya sea con jornadas de puertas abiertas o con cualquier otra deleznable medida, con el agravante de se promocionan diciendo: “Tots esteu convidats a casa vostra, si és que hi cases d´algu”. ¡Hombre, de los bancos seguro que sí, tal como están las hipotecas!
La excusa del libro, es eso una excusa, porque no se venden libros, se venden novedades previamente pasadas por el televisor. Más que el Día del Libro es el día mediático. Todas las televisiones sacan los platós a la calle, hacen programas en directo y todos los escritores de relumbrón acaban pasando por ellos, cuando no son los propios protagonistas de la televisión quienes se transmutan en escritores de relumbrón, al menos por un día a base reciclar los guiones de sus propios programas, en una indescriptible hemorragia de imaginación e ingenio. La industria del libro, por lo visto está encantada, Sant Jordi es algo así como el 8% de las ventas de todo el año. Una cifra nada desdeñable. Tampoco es moco de paco que casi la mitad de los catalanes, un 45.6% se declare no lector, es decir que nunca lee un puñetero libro, según un estudio realizado para el Gremi d’Editors de Catalunya.
No es raro, pues, que como me explicaba escandalizado el filósofo Rafael Argullol, un profesor de su misma especialidad y de su misma universidad, les pasaba a los alumnos en la pantalla frases de Platón. Su respuesta es el vivo retrato de Sant Jordi: “Es que así los alumnos se piensan que están viendo imágenes”. Por cierto, fui yo el que no se compró el libro de Ruiz Zafón.
La Vanguardia, 25 de abril de 2008
1 Comment
Abril 26, 2008 at 9:33 am
Sí, es verdad, es la fiesta de las novedades editoriales, y de los libros más publicitados, que son los que se compran. Pero claro, de los compradores ¿cuántos adquieren el único libro del año en esta fiesta?, y de todos los que compran los libros habrá muchos que incluso los lean, y de estos últimos puede que alguno se ‘enganche’ y sienta la necesidad de seguir leyendo. Con un poco de suerte cada año se añadirán uno cuantos más a la nómina de lectores habituales de libros, aunque no sean obras maestras de la literatura universal. Por algo se empieza.
Leave a Reply