Mayo 3, 2008...6:02 am
Un Picasso casi vacío
Por lo dicho, este parece ser el ideal del señor Serra, director del Museu Picasso quien ha afirmado que “espero seguir bajando el número de visitas, en pro de la calidad”. Los motivos por los cuales el señor Serra ha llegado a dónde ha llegado es uno de los misterios solo comparable al de la Santísima Trinidad y su nombramiento fue toda una rocambolesca historia, fruto de una extraña carambola. Sin embargo, todas las expectativas se han visto superadas con creces. El señor Serra demostró desde el principio tener ideas un tanto originales, por decirlo en términos suaves. Así, por ejemplo, proclamó que su relación con el museo que iba a dirigir se basaba en que cada día pasaba por delante de él acompañando a sus hijos al colegio. No es de extrañar que el señor Serra deba ser el único director de museo del mundo que quiera reducir el numero de visitantes de la institución que dirige o así. ¿Qué le pasaría al director del Louvre, del Prado o de la Tate Gellery si proclamase a los cuatro vientos que, “¡por favor, por lo que más quieran dejen de venir a mi museo’ o “¿dejen de molestar japoneses indeseables cámara en ristre, americanos de pantalones a cuadros bajados recién bajado de los cruceros?”. Claro está que el señor Serra no es museólogo, ni historiador en arte, sino que pertenece a una rara especie: es un gestor. ¡Un gestor! nos espetaban los entrados de turno a quines osábamos cuestionar su nombramiento. ¡Un gestor! como si el resto de los mortales fuéramos un atajo de ignorantes. Un gestor, en cualquier empresa, lo primero que desea es reducir sensiblemente el número de consumidores de su producto, es decir reducir las ventas, hacer caer en picado los beneficios y causar la ruina de los accionistas.
Estamos pues ante un museo en trance de ser reconvertido en un museo de “arte y ensayo”, un mueso como si dijésemos de cámara. Aquellas películas que gozaban de un gran prestigio porque nadie las veía o aquellos libros de gran renombre porque nadie los leía. Pero no solo eso, el señor Serra introduce un peligroso elemento ya no sólo clasista –el museo para unos pocos elegidos por el dedo Dios- sino un claro baremo xenófogo cuando dice “nuestra razón de ser es ofrecer este regalo de Picasso a los catalanes”. ¿El matrimonio de Cuenca, la señorita de Johanesburgo o el mochilero de Lituania no tienen tanto derecho como nosotros ha disfrutar de un artista absolutamente universal como Picasso? El encadenamiento de improperios y la muestra palpable de no tener ni la más puñetera idea de donde coloca el señor Serra sus posaderas cada mañana debería invitar a una severa reflexión sobre los confines exactos de los “gestores” cuya principal misión es reducir el numero de visitantes de uno de los museos más visitados de España. Una cosa que tan solo puede suceder en Barcelona, Dios mediante.
La Vanguardia, 2 de mayo de 2008
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El señor Alfons López Tena en un comentario asegura que “Sr. Trallero, diu que no li “extrañaría demasiado” que jo fos partidari de la “limpieza étnica”. Digui en què es basa per difamar-me, quan i on jo he dit o escrit res que avali la seva acusació. En cas contrari, rectifiqui. Dit sigui de pas: el meu pare fou immigrant a València (des d’Espanya), jo a Catalunya (des de València), i els nostres avantpassats a Espanya (des de Borgonya i Flandes)”. Como el señor Tena tiene toda la razón del mundo y yo no, no me cuesta en absoluto ofrecerle la rectificación que me pide y presentarle mis excusas.
2 Comments
Mayo 3, 2008 at 4:05 pm
[...] Trallero, escritor, en La Vanguardia, el 2 de mayo de 2008: ‘Por lo dicho, este parece ser el ideal del señor Serra, director del [...]
Mayo 5, 2008 at 6:38 pm
Benvolgut Sr. Trallero,
Abans de res li vull trametre la meva sorpresa al llegir el seu escrit. M’agradaria saber quan fa que no visita el museu que cita, que seguís algun dia amb un cronòmetre al perfil de turista al que suposadament es remet el Sr. Serra. No sé si seria capaç de seguir el seu ritme, en 4 hores, si no menys, visiten el parc Güell, la Sagrada Familia, la Pedrera, el Picasso i algun altre centre, això si que és tot un misteri! Els guies turístics fan meravelles… M’agradaria que reflexionés sobre on està anant o en què s’ha transformat el que alguns, interessats pels beneficis econòmics, nomenen avui en dia “turisme cultural”, i en el que s’està convertint Barcelona. Suposo que deu estar d’acord en que la ciutat sigui una urbs de turisme de consum pur i dur, on gairebé es fa impossible viure, una urbs que entre d’altres es “ven” com a lloc immillorable pels comiats de solters europeus,… en definitiva una màquina de fer diners.
Em sorpren veure com emet judicis, possiblement alguns sense coneixement de causa, desacredita als gestors culturals i arriba a l’insult,… amb faltes d’ortografia incloses, quina elegància!
Espero que algun dia s’obri el debat sobre què és el turisme cultural i què no, quina és la funció dels centres culturals i quina no… i potser estaria bé que hi assistís, ja que termes com xenofòbia segurament no són els més adients, si més no en aquest cas.
Siau
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