Abril 21, 2008...6:03 am

La ciudad Trallero (updated)

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I. La ciudad que fue/ y no fue. Barcelona: los felices 70

Dicen que la verdad es un espejo roto y que para reconstruirla hay que ir recogiendo los pedazos dispersos por el suelo. Quizás con la memoria, rota en recuerdos, debamos cogerlos igual, quien sabe si para reconstruir nuestra propia mentira hasta llegar a forma, pieza a pieza, el puzzle de nuestra inmoralidad colectiva.

-1968-

“A partir de una fecha no precisada de 1968, los entonces administradores y directivos de Banca Catalana S.A. quebrantando conscientemente el deber de llevar a cabo una administración diligente y leal de los intereses y bienes que les habían sido encomendados por los titulares de la sociedad, y con manifiesto abuso de la confianza depositada en ellos….”
[Texto de la querella de los fiscales Carlos Jimenez Villarejo y José Mª Mena en Félix Martínez y Jordi Oliveres “Jordi Pujol, En nombre de Cataluña” Debate. 2005 Pág. 130]

-1969-

Nada parecía tener sentido, si es que alguna vez lo tuvo. “El 24 de enero el Gobierno impuso el estado de excepción en todo el territorio español (…) Peter Weiss fue uno de los primeros en reaccionar: envió un telegrama a la Sociedad General prohibiendo las representaciones de Marat-Sade como protesta ”por la persecución y encarcelamiento de estudiantes e intelectuales que se estaba produciendo en Españ” (…) me telefoneo desde Madrid, Carlos Robles Piquer, pidiéndome en nombre de Fraga que continuase representando Marat-Sade (…) “Si suspende usted Marat-Sadelo entenderemos como un gesto de enfrentamiento político” Aquella noche dimos la última representación”
[Adolfo Marsillach. Tan lejos, tan cerca, Mi vida. Tusquets Editores. Noviembre de 1998. Pág. 312]

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Fui a verla con Inma -¿se llamaba asi?- una muchacha alta como un masai, espigador, con un pelo de un negro azabache embriagador. Leíamos a Michel Quiost y “El Diario de Daniel” y su referente femenino “El Diario de Ana Maria” Eran lecturas perfectamente pornográficas, llevas a cabo por un cura católico francés. En cierta ocasión nos dimos un beso en el claustro de la Biblioteca de Catalunya –entonces Biblioteca de la Diputación Provincial- y un ujier nos dio el alto. Con ella fui a ver “Maratsade” de Marsillach al Poliorama en compañía de Joan Lluís Bozzo. Habíamos acabado el bachillerato y eso a pesar de Bozzo que se enfrentó en los escolapios de Balmes, al profesor de FEN, el señor Manzano porque éste había cogido a un alumno consultando alguna revista pornográfica de verdad. Bozzo denunció la vulneración de la carta de los Derechos Humanos y un grupo de insensatos nos solidarizamos con él. Fue un momento emocionante. Casi nos cuesta la entrada a la universidad.

-1971-

“El primer invierno que pasé en Barcelona, llovió mucho, muchísimo, como yo no había visto llover” [Federico Jiménez Losantos, Lo que queda de España, Pág 23]

-1973-

Nuestra existencia era limitada “(…) la crisis económica se arrastraba desde (1973)” Ferran Mascarell. Barcelona y la modernidad, La ciudad como proyecto de cultura. Gedisa editorial. Barcelona 2007. Pág.8]

El tiempo parecía haberse detenido en este recodo “Día absolutament gris i avorrit” “Passen les hores plenes d´insignificants minucies” No había mucho más. “Avui he signat l´escriptura de compra u apartament” o “Decidim anar a Nova York per Setmana Santa, aprofitant un vol xárter inversemblanment barat” O bien “Qui es pot negar a un sopar de personatges radicalment oposats a la dictadura, amb salmó regat amb Pommery”. Para concluir: “Avui ha fet una calor exacreable”
[J. M. Castellet. Dietari de 1973. Edicións 62 Barcelona, 2007]

Siempre nos quedaba la huida, el exilio: “En Barcelona dejo familia y amigos, pero nada más. Sé que no sentiré nostalgia de la ciudad, o muy poca y muy superficial (un olor, un sabor), y en el momento en que el avión despega, a pesar de la sensación de congoja que siempre produce la incertidumbre de lo que nos espera, no me pregunto por qué, me estoy yendo, sino por qué no m he ido antes. No digo que Barcelona no fuera entonces una ciudad acogedora. Tal vez fui yo el que no dejo acoger” [Fuente: Eduardo Mendoza, "El día en que hice las maletas" en Dietario de posguerra, Anagrama, 1998, Pág 156]

-1975-

“(…) jo fos un estudiant més dels inscrits a primer de Filologia. I d´aquí que, com tants altres estudiants, arribat el moment de rendir comptes del que sabíem o deixàven de saber em trobés en una situació proa estranya. Alguns `profesor avaluaven els alumnes. D´altres no; els regalaven l´assignatura, els donaven un aprovat general (…) Jo, és clra només havia posat els peus en aquella mola grisa de Bellaterra un sol día: el de la matrícula. A clase no hi havia anat mai. Ni conexia els meus companys ni conexia el meus professors (…) I un dels profesor va preguntar-me si havia anat a classe, Jo, per descontat, vaig dir que sí. Potser fins i tot vaig ser més precís: no cada día, però sí (…) I de sobte un altre dels profesora entarimats, aplicant segurament la màxima d´in dubio pro reo i amb unes ganes més que probables d´enllestir de pressa, va dir que la meva cara i que res, que el següent. I així vaig aprovar, d´una tacada, les meves tres primeres assignatures universitàries”

[Xavier Pericay, Filología catalana. Memories d´un dissident, Destino 2007, pp. 163-164]

-1976-

“Un soleado domingo de febrero en que toda Barcelona salió a la calle a corear alegremente “Llibertat, amnistia, estatut d´autonomía” (…) ¡Ah, aquella manifestación de la ciudad en pleno, la exaltada sensación de fundirnos todos, como espuma, en una ola magnífica, victoriosa y vibrante…!
[Laura Freixas. Adolescencia en Barcelona hacia 1970. Destino. Barcelona. 2007. Pág. 116]

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“Ahir [4 de mayo] un amic meu, pagès de Torroella de Montgri, em regalà dos quilos cent grams de pèsols del seu hort. Els vaig donar al meu germà, perque la Lola (…) els ofegués amb butifarra negra i un petit ram d´herbes (…) Després d´una sopa de verdura. Hem menjat els pèssols. Inerrablement magnifics: dolços com la mel, imressionants de naturalitat i de bon senit quelcom favorable a la vida. No es pot demanar més” `
[Josep Pla, Obra completa, Vol. 35. “Notes del capvesprol", Edicions Destino, 1979, pág. 185].

-1977-

-“(…) supimos que las palabras tal vez se reprimen o se esconden pero no se acaban” [Ferran Mascarell, Barcelona y la modernidad. La ciudad como proyecto de cultura, Gedisa, Barcelona 2007, pág. 33]


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