Marzo 26, 2008...6:11 am
La vida o José Tomás
Podía empezarse por cualquier lado de esa geometría imposible, pero Valencia es un comienzo tan bueno como otro cualquiera. Valencia tenía que ser, “la joya de la corona del PP”, la otra Barcelona. Valencia fue punto y aparte. La historia empezó necesariamente así. Porque no había vuelta atrás, ni camino de regreso se quemaron las naves, era por fallas, y salió la adjetivación. Cinematográfica, eso sí. Podían haber sido “Las minas del Rey Salomón” o las “Nieves del Kilimanjaro” o “Arde París” pero los cronistas se decantaron por la sintaxis sioux y hablaron –y no pararon de hacerlo- de que “Suenan tambores de guerra” tras la feria levantina. Nada nuevo, por cierto. Hemingway lo dejo escrito en El verano peligroso. Retrato el duelo entre dos rivales, Luis Miguel Dominguín, que regresaba tras haberse retirado, y el joven Antonio Ordóñez, su cuñado para mayor regocijo. Era 1954, y Life le encargó a Hemingway un reportaje de 10.000 palabras y don Ernesto, volvió a España e hizo un libro. Ahora la guerra, es por lo visto, entre El Juli y José Tomás, que también regresa de un retirada y de una primera temporada de precalentamiento que no ayudó, ni poco ni mucho, a desvanecer las dudas sobre si aquel José Tomás que veíamos era realmente el José Tomás que habíamos visto, tal que si fuera una espejismo, ensoñación o simples alucinaciones muestras.
El Juli es agotador, una pesadez. Hubo una corrida memorable en Marbella, con Jesús Gil, de negro riguroso sentado con su corte, y un calor
de padre y señor mío. El Juli no dejo de correr ni un solo instante hasta que dio cumplida de los seis toros –seis- que le habían proporcionado. Sudaba, los espectadores sudaban, Gil manaba…Más que torear parecía que estuviera haciendo un maratón. Venga a correr y a correr. Carreras arriba, carreras abajo. Salí de la plaza coquetona y repleta de “famoseo” ahíto de tanta correría para ir desde ningún sitio hasta ninguna parte, derrengado.
Parece que ahora se serenado…algo. José Tomás en cambio es que ni se mueve, una estatua, quieto, parado. No sé si el otro madrileño es enemigo para Tomás, pero los comentaristas sacan la artillería pesada, no se andan con chiquitas, usan bala gruesa y hablan de esta temporada como una “temporada histórica” para el de Galapagar. Hay otras posibles combinaciones, pero este emparejamiento parece el más creíble como pareja de baile. Todo se andará a su debido momento.
“El torero pierde todo interés cuando no hay rivalidad. Pero con dos grandes matadores se convierte en rivalidad mortal” sentenció Hemingway. Así que vuelven haber dos Españas, cuando España es la novena potencia económica mundial, vuelven a partirnos el corazón en el quinto año triunfal del zapetoronismo que diría -y dice- Federico Jimenez Losantos. Para unos “Torear no es atropellar la razón. EL TOREO DE JOSE TOMAS ES SUICIDA. Una cosa es ser valiente y otra muy distinta carecer de técnica y estar a merced del toro. Yo voy a la plaza a ver torear y no a ver cómo un torero se coloca en la vía del tren para morir por carecer de otros recursos y arte. JOSÉ TOMÁS ES LO QUE TODO LA VIDA SE HA LLAMADO UN TORERO TREMENDISTA, QUE NO UN BUEN TORERO” para otros “JOSÉ TOMÁS GRANDE ÚNICO Y UN TORERO QUE CREA AFICIÓN A LOS TOROS. Gracias por torear cada día” La señora Carmen Rigalt se suma al aquelarre y publica en “El Mundo”, el domingo de Resurrección “Sangre fresca” para conmemorar el inicio de la temporada madrileña. Parece que volvemos a Manolete, a la cartilla de racionamiento, a las copas en Chicote y a doña Ava Gardner, a las moscas, a la caspa, al anís y a la sangre. Parece que la modernidad vino, vio y se fue de este país para siempre jamás.
Vamos a darle la vuelta al mundo de José Tomas. A hacer el viaje que media entre la vida y la muerte. Vamos a ver que sale.
·
“Com que en Trallero…” Sigue en Epónimos.

1 Comment
Marzo 26, 2008 at 11:40 am
“Si el toreo es arte, el canibalismo es gastronomía”
(Pintada leida hace años en una pared de Terrassa).
Leave a Reply