
Aparece el Papus, quiero decir el señor Cassasús.
La Vanguardia llegó a editorializar que “Cuando se produce un hecho noticiable, son los profesionales de los medios de comunicación quienes lo evalúan, valoración que no tiene por qué coincidir con la de las instituciones involucradas. Esta discrepancia, cuando se produce, forma parte de la normalidad democrática. Pese a ello, la crisis del barrio del Carmel ha hecho aflorar de nuevo en determinados sectores gubernamentales viejas pretensiones fiscalizadoras de la información”.
Incluso, el entonces “Defensor del Lector”, el señor Josep M. Casasus, un periodista que jamás ha pisado la calle no fuera o fuese dicho, se vio metido en un aprieto porque un lector ·(…) Perfecte Moll Ferrandis el pasado 7 de febrero.Dio lugar a un intercambio epistolar electrónico que resumo a modo de diálogo:
–¿Dónde están las manifestaciones y caceroladas contra el gobierno del chapapote-Carmel (nombre que dio Maragall a la desgracia de este barrio)? ¿Y los periodistas que día sí, día no, criticaban de incompetencia y ridiculizaban el gobierno del PP por los agujeros del trayecto del TAV? Como defensor diga usted a algunos periodistas que se dejen de simpatías políticas –decía el lector–.
–No creo que me pida usted que proponga a los periodistas que convoquen manifestaciones. No lo deben hacer y yo no puedo plantearlo de ninguna manera –contesté–.–Es evidente que los periodistas no convocan directamente ninguna manifestación, pero junto con los políticos, muchas veces son responsables de la creación del clima y de la crispación para que se geste –replicó–.
No debería ser así. Por otra parte, los defensores del lector, como he explicado otras veces, no podemos intervenir en la opinión que, por cierto, se ha manifestado plural en La Vanguardia, también en este caso. La prensa no debe crear climas ni sembrar alarmismo, pero sí debe exigir transparencia informativa. Y también debe potenciar un periodismo preventivo que denuncie a tiempo los errores y abusos urbanísticos que causan estragos como el del Carmel” [Fuente: La Vanguardia, 13 de febrero del 2005]
La idea del “periodismo preventivo” en paralelismo a la “medicina preventiva” es una idea que no merece desperdició. La imagen del periodismo que ya no pretende cambiar el mundo, sino simplemente oscultarle y que diga 33 es una de las numerosas aportaciones que ha efectuado el señor Casasús desde su condición de catedrático de periodismo para que cualquier alumno huya despavorido ante semejante cantamañanas. Porque era obvio que aquello que la prensa no le había dejado pasar ni así al PP con el Prestige ahora era ancha Castilla con Zapatero y el Carmelo.


2 comentarios
Marzo 19, 2008 a las 10:30 am
Llevando la idea al extremo hay también lo que se conoce -y en algunos sectores se aplica sin manías- como “despido preventivo”. Es la plasmación práctica del castigo ANTES de que se cometa el pecado, con el noble objetivo de evitarlo. Y el castigado, en lugar de estar agradecido a la empresa por evitarle pecar, a menudo todavía se cabrea. El mundo está lleno de gente desagradecida.
Marzo 19, 2008 a las 10:11 pm
MANIFIESTO POR LA REFORMA DE LA ACTUAL LEY ELECTORAL
http://reformaleyelectoral.blogspot.com/
Un cada vez más extenso grupo de ciudadanos considera una urgente necesidad democrática reformar la actual Ley Electoral.
No es de justicia que a Izquierda Unida le cueste cada escaño 481.520 votos y a UPyD 303.535 votos mientras que al PNV le cuesta solamente 50.541, a Nafarroa Bai 62.073, al PSOE 65.470 y al PP 66.470 votos.
No es justo que IU, tercera fuerza política en número de votos tenga 2 escaños y CIU con 200.000 votos menos obtenga 10 diputados.
No es justo que UPyD, quinta fuerza política en número de votos alcance únicamente 1 asiento en el Parlamento y el PNV también con menos votos consiga 6 escaños.
Este sistema adultera la voluntad de los ciudadanos emitida en las urnas, escamotea la representatividad y proporcionalidad de un sistema multipartidista como el español y burla el deseo de gran parte de los votantes que observan como su voto no vale nada en virtud de una Ley Electoral caduca.
Por tanto:
Exigimos a las dos grandes formaciones políticas españolas una profunda reflexión sobre el tema desvinculada de sus intereses partidistas, coyunturales y electorales.
Reclamamos que escuchen las voces que se alzan en la sociedad representando a una mayoría deseosa de un cambio que permita que el voto de todos los ciudadanos tenga el mismo valor.
Demandamos una reforma de la actual Ley Electoral, por injusta y alejada del principio “Un ciudadano, un voto”.
http://reformaleyelectoral.blogspot.com/
POR UNA REFORMA DE LA LEY ELECTORAL.
UN CIUDADANO, UN VOTO.
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