Un diagnóstico de una forma grave de leucemia, detectado súbitamente en 1987, dio un nuevo perfil a su vida y lo situó al frente de un proyecto mundial que se propone curar la enfermedad.
Foto: JOAN CORTADELLAS
ÀNGELS GALLARDO
–¿En qué cambió su vida aquel episodio médico de 1987?
–Incluso el más ignorante en medicina, como yo, sabe que la leucemia es una enfermedad muy grave –aún más hace 20 años– de la que salen bien muy pocos enfermos. Quien pasa por una situación así y gana la batalla cambia ciertas prioridades de su vida. Madura de golpe. Creo que la enfermedad me hizo ser más sensato –antes ya lo era–, más condescendiente y dialogante. Pero, básicamente, sigo siendo el mismo.
Lo publica El Periódico, el 4 de marzo. Es destacable porque la periodista busca munición para la carga, pero ¿dónde hallarla?. Recurre, claro está, al eufemismo. En un país cuyo presidente es incapaz de decir correctamente el nombre del poeta cuyas exequias preside –y valga la redundancia- al que se refiere lugar como a un “principe de los poetas” tal que si fuera Pemán, es normal que los plumillas se refugien tras las palabras. La señora periodista inquiere por “un episodio médico” refiriéndose ni más ni menos que a un diagnostico de leucemia. La banalización de la información, su fácil digestión por estómagos agradecidos, se basa en el eufemismo. El hundimiento del Carmel fue un “accidente”, el gran apagón que sufrió Barcelona, una “incidencia en el suministro eléctrico”, los barracones escolares, “aulas no convencionales” y así hasta el infinito.



2 comentarios
Marzo 6, 2008 a las 9:17 am
Pero más grave aún es que la mayoría de los lectores lo acepta como la cosa más normal del mundo. De echo, ni se dan cuenta de la “manipulación informativa” a la que se intenta someter al lector (utilizo la tercera persona a sabiendas pues evidentemente hay excepciones), y no son conscientes de que un abuso del eufemismo por parte del periodista distorsiona la información hasta traspasar los límites de la ética profesional.
Marzo 6, 2008 a las 6:12 pm
El colmo del eufemismo es “la larga enfermedad” que se ha convertido en sinónimo de “cáncer”, hasta tal punto que cuando se anuncia la muerte de alguien debido a una “larga enfermedad” nadie piensa que haya muerto de otra cosa que no sea cáncer. Esto también demuestra que o bien nuestra sociedad está llena de blandengues que no pueden oír la palabra cáncer o bien los periodistas piensan que no estamos preparados para escuchar determinadas palabras y el significado asociado, claro. Esto último ya me fastidiaría más, la verdad.
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