Hoja de calendario
Hace 1 día que Salvador Sostres escribió a raíz de la operación de cáncer pulmonar que “a Duran l’han ingressat perquè no aguanta. No té fusta de polític, no aguanta. Quan és l’hora de donar la talla, no aguanta. Té crisis, es posa malalt. Vés a saber quina cosa respiratòria li ha agafat ara, naturalment psicosomàtica. És igual. El cas és que no aguanta (…) Escolta, Duran, ets un nena”. Mi más sincera felicitación, entre otros, a los señores Valentí Puig, Xavier Bosch, Macià Alavedra, Lluís Prenafeta, a los miembros de la Fundación “Catalunya Oberta”, a los restaurantes “Via Veneto” y “Drolma”, y a la coctelería “Tirsa”.
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Empieza el espectáculo
El barrio ha sido convenientemente fragmentado, partido en trocitos y repartido, siguiendo las normas de la más estricta ortodoxia marxista leninista del divide y vencerás. Tenemos, pues, asociación de vecinos, pura correa de transmisión, plataforma de afectados, agrupación de comerciantes, y así hasta llegar a convertirlo en unos reinos de taifas. El resultado de ello es que han aparecido dos clases de pegatinas, las de color amarillo en que puede leerse “Yo soy afectado” y la más oficialista de color rojo –no hace falta mucha imaginación- en que puede leerse “Unidad de todos los afectados. Justicia sí. Costo no”. Pero el alma del Carmel ha sido descuartizada, y la esperanza, puesta en almoneda. La manifestación del sábado, amén de escasa, fue ditirámbica, y la reunión de presidentes de comunidades de vecinos, convocada a la misma hora, acabó como el rosario de la aurora. Por otra parte, la manguera que inyectaba hormigón en la calle Calderón de la Barca se obturó y fue como ver las fuentes iluminadas de Montjuïc, luz y sonido, pero en lugar de agua manaba un chorro de cemento hacia las alturas igual que si hubieran descubierto petróleo.El domingo ha amanecido de primavera radiante, y al fondo podía verse la corona de nieve del Montseny. El buen tiempo ha traído una gran cantidad de curiosos, morbosos voyeurs, incluso llegados en bicicleta y mapa en ristre, que han montado un verdadero tour turístico por el barrio, provistos de la correspondiente cámara de vídeo, y la calle Llobregós parecía el paseo de Gràcia en vísperas de Navidad. De seguir las cosas así, pronto los del CCCB, que son los más modernos de todos, montarán unas visitas guiadas por la ruta de los túneles caídos. En la iglesia evangelista –simpatiquísimos-, la concurrencia cantaba sin desánimo alguno un salmo muy apropiado para las presentes circunstancias: “Señor, tú eres mi roca”.Es la hora del tapeo prodigioso, de los jugadores de petanca y del penetrante olor de pollo al infrarrojos de un establecimiento que llena con su fragancia todo el mundo conocido. Los fondos de ayuda europeos se han ido para siempre por el fondo oscuro de la memoria, pero han aparecido palabras nuevas en catalán como estintolar o esvoranc como en su día apareció un conseller que s’abraonava sobre el pobre Flotats. Hay un nuevo léxico, como el Prestige trajo el chapapote y el 11-S la zona cero. También hay una nueva clase, la que ha estado en el Carmel sin haber puesto nunca aquí los pies, pero en estos días, ¿quién no ha estado aquí, quién no ha tenido alguna vez una novia por estos pagos o quién no ya había previsto todo lo que iba a pasar? Mientras tomábamos jamón del pueblo con vino de Gandesa, hemos debatido ampliamente sobre las consecuencias del peso del cemento sobre el suelo del túnel, es decir bajo nuestros pies. El anfitrión, con ojos pícaros, ha exclamado: “¡A ver que no salgamos todos por la otra punta de la Tierra y acabemos en Australia!”. O que el Carmel no acabe como Muxia, en donde se abrió un bar llamado Chapapote. Mañana, la señora María Teresa Campos hace su programa de televisión desde aquí en directo.
La Vanguardia, 14 de febrero del 2005.

1 comentario
Febrero 14, 2008 a las 12:36 pm
¿Pero es que Sostres es así de nacimiento o se ha ido haciendo con el tiempo?
Ahora sólo falta que este tipo y la Isabel-Clara Simó escriban libro a cuatro manos para acabar de redondear el panorama. Algo sobre el saqueo de Cataluña por parte de españoles pobres que se reventaron de trabajar a mala hostia para esquilmar la Arcadia añorada.