Febrero 13, 2008...5:41 am

Diario desde el Carmelo

Saltar a Comentarios

El día después

La visita efectuada ayer por el señor Zapatero a bordo de su alfombra voladora, repartiendo millones, tal que Evita Perón, o un hada buena que con su varita mágica tornaba oro todo cuanto tocaba, no ha impedido que a las diez en punto de la noche se produjera la ya habitual cacerolada. Por lo demás, en medios generalmente bien informados, es decir en los corrillos formados entre la churrera y el quiosco de la calle Llobregós, ha causado una cierta perplejidad la noticia según la cual los servicios de seguridad del presidente le pidieron que no acudiera a un barrio tan caldeado. Zapatero rechazó el consejo, aunque evitó ir al epicentro del drama. Alguien ha sufrido un ofuscación porque el Carmel no es el Bronx, y la gente aquí sabe comportarse mucho mejor que los todos los políticos y los periodistas juntos. He añorado al president Pujol, que en estos momentos ya estará pie a tierra, revolviéndose en un palmo de terreno, y diciéndole al personal que estuvo en su pueblo natal de Badajoz en el año 1954 y que haba una fuente a la entrada Es la diferencia que va del simple político al estadista, estar o no en el epicentro en un da as, eso es lo que marca la diferencia, y el resto son monsergas de los asesores de imagen y de los estrategas de campaña. Por lo demás, el presidente de la asociación de vecinos uno de los interlocutores del señor Zapatero me ha echado de una reunión de la escalera de su inmueble, porque en mi casa dejo entrar a quien yo quiero. Ni que decir tiene que el encuentro se celebraba en el centro cívico Boca Nord, que, por el momento, es, que yo sepa, del Ayuntamiento. Han venido más políticos, como el señor Arturo Mas con comitiva incluida. Al verme, el diputado señor Jaume Campa, como el acusica de la clase, ha prevenido de mi presencia al próximo ex líder de Convergencia. Éste, que un día tendrá un ataque de simpatía y creer que está seriamente enfermo, ha declarado: ésta no es la visita que yo pensaba hacer, y se ha negado a hacer declaraciones incluso a colegas dulces y amables, por lo que le he espetado: Es usted un hombre de acero. Me ha respondido, con total convencimiento: En eso s que tienes toda la razón. Ya lo saben: Mas o Iros Maní. También ha venido el seor alcalde de Barcelona a hacer la compra al mercado, con cámaras de televisión, guardaespaldas, seora esposa, dos guardias urbanos con botas, dos coches oficiales, y el seor teniente de alcalde Xavier Casas, que tiene un gran parecido con Fu Man Chu detrás de una cortina. El alcalde ha efectuado algunas revelaciones: Todas las paradas estan iluminadas y con productos. El mercado estaba a tope. En casa había cocido en vena, precedido de garbanzos extremeños. La señora de la casa, en un respiro al colesterol, ha sentenciado con ingente sabiduría, ante el nuevo ambiente del barrio, parecido a que hubiera tocado el gordo de Navidad entero: Los millones mueven montañas y nunca mejor dicho. A las 5, en una manifestación en la Plaça Sant Jaume apenas haban 100 personas, mientras se representaba el milagro de Santa Eulalia para los guiris. Es cierto, en ocasiones suceden milagros incluso en el Carmel.

La Vanguardia, 14 de febrero del 2005.

·

“1ª sr. trallero. que te a dintre el seu cos que te aquesta rancunia, aquest desassosec que no el deixa viure en pau ?” Sigue en Epónimos.

Escribe un comentario