VIOLENCIA DE GÉNERO
En Público, después de mucho debate, hemos decidido informar sobre la violencia de género de otra manera. A propuesta de la jefa de sección de Actualidad, Magda Bandera, nos hemos autoimpuesto este decálogo que ayer anunciamos en el diario. Nuestro decálogo recoge algunas propuestas de los principales especialistas en la materia y cuenta con el asesoramiento de Pilar López Díez, experta en comunicación y género.
Hemos pedido a nuestros lectores que nos exijan su cumplimiento. Sé que es polémico y poco popular -ya lo es en los comentarios de nuestra web- pero también creo que es necesario. Por desgracia, hay muchos que piensan que la violencia de determinados hombres contras las mujeres es un hecho aislado que no merece ni más atención ni una protección especial, pues también hay mujeres que asesinan a sus parejas. Nosotros no lo vemos así y nos resistimos a tratar este tema como simples “crímenes pasionales”, como los llamaban en el franquismo. El amor no es la hostia.
“El amor no es la hostia” recuerda el final de una película de Woody Allen en que éste, suspirando, le dice al taxista: “La vida es complicada”. A lo que aquél responde: “Como todo lo demás”.
DECÁLOGO
1. Usaremos los términos “violencia de género”,
Los seres humanos carecemos de género. El género es un término estrictamente gramatical. El Diccionario de la RAE establece en una de sus acepciones que “género” es la “Forma por la que se distinguen algunas veces los nombres sustantivos según pertenezcan a una u otra de las tres clases”. La guerra es femenino, pero la guerra no es una cuestión solo de las mujeres. El árbol es masculino, pero los bosques no son una cuestión de virilidad. Lo bello es neutro, mientras que la belleza es femenina.
“violencia machista”,
¿Y qué sucederá cuando la víctima pertenezca al sexo masculino, que también las hay? ¿Emplearán entonces el término “violencia feminista”?
“violencia sexista”
¿Y cuando se trata de padres o/y madres que matan a sus hijos?
y “violencia masculina contra las mujeres”,
Puede haber violencia en parejas homosexuales femeninas
por este orden. Rechazamos las expresiones “violencia doméstica”, “violencia de pareja” y “violencia familiar” (*).
“El componente idealista también se pone de manifiesto a través del presupuesto, más o menos explícito de que el nombre hace la cosa y, por consiguiente, la locura, la condición femenina (o la sexualidad en general) o la condición de extranjero, sólo existen a partir del momento en el que se les etiqueta y define como tales”
[Fuente: Pere Saborit, Vidas adosadas, Anagrama, pag. 62]
2. La violencia de género no es un suceso, sino un problema social. Por ello, no le daremos este tratamiento. No publicaremos fotos ni detalles morbosos.
Los accidentes de tráfico, el fracaso escolar, la drogodependencia, etc… no dejan de ser problemas sociales pero no por ello dejan de ser noticia, es decir, “suceso”. La falta de imágenes es una forma más de “oscurecer”.
3. Nunca identificaremos a las víctimas ni incluiremos información que pueda perjudicarlas a ellas o a su entorno.
La protección de la presunta víctima no puede sobrepasar el siguiente apartado.
4. Respetaremos siempre la presunción de inocencia de los agresores. Una vez haya sentencia condenatoria, los identificaremos debidamente, destacaremos el castigo e intentaremos incluirlo en los titulares.
Los únicos legalmente reconocidos para imponer penas en un estado de derecho son los jueces. La prensa y los periodistas no tiene esa misión.
5. Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol, drogas, discusiones…). La causa de la violencia de género es el control y el dominio que determinados hombres ejercen contra sus compañeras.
“(…) hoy en día, el recurso a la fuerza física o y la agresividad (como en el caso de la violencia doméstica) antes que ejercicio o recordatorio de dominio, supone el intento desesperado por recuperarlo, por parte de quienes han salido perdiendo con la caída de las reparticiones jerárquicas y los privilegios” [Fuente: Pere Saborit “Vidas Adosadas” Anagrama. Págs. 18-19]
6. Evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja.
La objetividad era considerada una virtud periodística.
7. Intentaremos ofrecer opiniones de personas expertas en la materia. Priorizaremos las fuentes policiales y de la investigación. No se informará con precipitación.
Las fuentes policiales y de la investigación no son creíbles de “per se”. La policía y los jueces no pueden suplantar a los periodistas porque esas fuente hacen precisamente de eso de policías o de jueces.
8. Sólo incluiremos testimonios de víctimas de malos tratos cuando no se hallen en situación de emergencia o bajo cualquier tipo de presión.
Y eso ¿quién y cómo lo decide?
9. Denunciaremos también la llamada violencia continuada (agresiones, maltrato psicológico… aunque no tenga resultado de muerte).
¿También en el caso de que la víctima sea un hombre?
10. Siempre incluiremos en la noticia el teléfono gratuito de ayuda a las víctima (016) y cualquier otra información que les pueda ser útil.
Un servicio público.
(*) Aunque la RAE no acepta oficialmente, por el momento, la expresión violencia de género, sí lo hace en la edición de su Diccionario Panhispánico de Dudas (octubre, 2005). También el Diccionario de Español Urgente (Agencia Efe, 2000) afirma que el término “género” se emplea “para describir el distinto comportamiento de hombres y mujeres en la sociedad según las distintas condiciones en que se mueven: educación, familia, cultura, etc.”
También hemos publicado en Público.es la versión extendida de este decálogo: el manual de la redacción. Ojala llegue un día en que no sea necesario.
[Fuente: Blog de Nacho Escolar]
·
“En cierto sentido, la sociedad catalana se está ‘craquelando’, se están separando unos elementos de los otros.” Sigue en Artículos.


1 comentario
Enero 29, 2008 a las 12:40 pm
Sólo una pregunta:
¿también le aplicarán este código a Jesús Eguiguren?
Escribe un comentario