Aquí hay un tema para una tesis doctoral sobre el periodismo barcelonés a finales del siglo XX y principios del XXI. El INEFABLE –en cierta ocasión le dije a José Antich que me había encontrado con el periodista Màrius Carol en Salamanca y me respondió “¿periodista?”- ha perpetrado una columna intitulada “Crónica de Barcerlona” con motivo del magnífico libro de Arturo Sanagustín sobre Rosa, la niña de Casa Leopoldo.
El INEFABLE no asistió al acto, celebrado en el Teatro Romea, enviaron a Gimeno y su prosa que consiste en trazar paralelos entre la verticalidad del José Tomás y la de la Sagrada Familia, de redacción de bachillerato. Pero nuestro hombre salva ayer la circunstancia enganchando un tópico detrás de otro y explicando anécdotas que son más viejas que las canciones de doña Concha Piquer. No hay un solo retazo de vida, ni siquiera un halo.
Los famosos no fueron al acto. No vi ni a Joan de Segarra, ni a la viuda ni al hijo de Manuel Vázquez Montalbán, ni a Martí Gómez, ni a Eduardo Mendoza, ni a Félix de Azua, ni a Josep Ramoneda, ni por supuesto a Màrius Carol. Allá estábamos más de quinientas personas mostrándole nuestro amor a Rosa y a lo que ella representa. [Un inciso: ¿alguien conoce el teléfono de la chica que cantó un fado? Gracias] Somos los que pagamos, los que fuimos en los años difíciles a “Casa Leopoldo”, los que no tenemos artículos colgados en las paredes, porque no los necesitamos. Y sobre todo somos los que tenemos un elevado sentido de ridículo y todavía salimos a la calle para hacer de periodistas y no de simples mamarrachos.
Buenos días, buena suerte y vayan por la sombra.


